Agosto terminó con una cifra que vuelve a encender las alarmas por la violencia en Barranquilla y los municipios de su área metropolitana. Durante los 31 días del mes fueron contabilizados 107 homicidios, 32 más que en agosto de 2025, cuando se registraron 75 asesinatos.
El incremento equivale a un 42,7 % frente al mismo periodo del año anterior y evidencia un nuevo repunte de la violencia homicida en una zona donde las autoridades mantienen operativos para contener el accionar de diferentes estructuras delincuenciales.
De los 107 homicidios registrados en agosto, 56 ocurrieron en Barranquilla, 39 en Soledad, nueve en Malambo, dos en Puerto Colombia y uno en Galapa.
La cifra también representa un aumento considerable frente a agosto de 2024, cuando fueron reportados 71 homicidios. En comparación con ese periodo, el octavo mes de 2026 dejó 36 asesinatos adicionales, lo que representa un incremento cercano al 50,7 %.
El comportamiento de las cifras muestra una tendencia preocupante. En apenas dos años, agosto pasó de registrar 71 homicidios a 107, en medio de un escenario marcado por disputas entre organizaciones criminales que buscan controlar territorios y rentas ilegales.
Entre las estructuras mencionadas en diferentes investigaciones y hechos violentos aparecen ‘Los Costeños’, ‘Los Pepes’ y ‘La Nueva Generación’, grupos que mantienen confrontaciones por actividades como el microtráfico, la extorsión y otras economías criminales.
El balance también deja un capítulo especialmente preocupante por la cantidad de mujeres que terminaron entre las víctimas. Cinco mujeres fueron asesinadas durante agosto en hechos ocurridos en Barranquilla y su área metropolitana.
El primer caso ocurrió el 1 de agosto, en el barrio Rebolo, donde murió Darianis Carolina Vásquez Rojano, de 17 años, durante un ataque armado que además dejó tres hombres heridos.
La adolescente se encontraba en la vivienda de su padre y, según familiares, se preparaba para salir a comer cuando hombres armados llegaron al sector y comenzaron a disparar. La familia sostuvo que, al parecer, los agresores pudieron haberla confundido con otra persona.
Dos días después, el 3 de agosto, fue asesinada Orlimar Pimentel Quevedo, de 26 años, de nacionalidad venezolana. La mujer fue atacada en un área común de un conjunto residencial de Caribe Verde.
Orlimar había salido de su vivienda en Barlovento y, de acuerdo con la información conocida sobre el caso, posteriormente llegó hasta Caribe Verde acompañada por un hombre. Allí habría sido atacada a tiros.
La víctima trabajaba en una piñatería en el centro de Barranquilla y también se dedicaba a la decoración de fiestas infantiles.
El 7 de agosto, la violencia cobró la vida de Nicoll Martínez Ballesteros, de 20 años, quien fue atacada a tiros en una vivienda del barrio La Esmeralda. Su compañero sentimental, Camilo Andrés Oyola Solano, de 27 años, también resultó herido.
Por este caso, las autoridades reportaron la aprehensión de un adolescente de 17 años, señalado como presunto responsable de disparar contra las víctimas.
Al día siguiente, el 8 de agosto, fue asesinada Maritza Herrera Márquez, de 47 años, mientras permanecía sentada en la parte externa de su vivienda, en el barrio Santo Domingo.
Dos hombres que se movilizaban en motocicleta habrían llegado hasta el lugar y el parrillero disparó contra la mujer. Aunque fue trasladada inicialmente a un centro asistencial y posteriormente remitida a otra clínica, falleció debido a la gravedad de las heridas.
El último de los cinco casos ocurrió en Rebolo y tuvo como víctima a Shayleth Díaz, de apenas 15 años.
La adolescente recibió un disparo en la cabeza durante la noche del 22 de agosto, cuando se encontraba frente a una vivienda en compañía de varias personas. Según la información conocida, un hombre llegó al sitio y comenzó a disparar contra otra persona, pero uno de los proyectiles alcanzó a Shayleth.
La menor fue trasladada de urgencia a un centro asistencial, donde permaneció bajo atención médica hasta que las autoridades confirmaron su muerte el domingo 23 de agosto.
Más policías y tecnología para contener la violencia
El aumento de los homicidios llevó durante agosto a la llegada a Barranquilla de altos mandos de la Policía Nacional, entre ellos el subdirector Norberto Mujica Jaime y el mayor general Ricardo Augusto Alarcón Campos, jefe nacional del Servicio de Policía.
La estrategia planteada contempla reforzar los controles en los sectores considerados de mayor afectación y aumentar la presencia de unidades de investigación criminal, inteligencia, Gaula y Policía de Infancia y Adolescencia.
Los operativos incluyen registros a personas, verificación de antecedentes, controles a motocicletas y vehículos, vigilancia a establecimientos comerciales y recorridos preventivos.
También se ha recurrido a herramientas tecnológicas como drones, cámaras de videovigilancia y sistemas de análisis, conectados con el Centro Automático de Despacho, con el propósito de detectar y responder a situaciones delictivas.
Pero la ofensiva no se ha limitado a las calles. Durante agosto también se produjeron importantes movimientos de reclusos señalados de continuar manejando actividades criminales desde los centros penitenciarios.
El 25 de agosto, 20 internos fueron trasladados desde cárceles de Barranquilla hacia Bogotá, en un procedimiento que posteriormente contemplaría su distribución en centros penitenciarios de máxima seguridad como La Picota, Cómbita y Girón.
La medida fue ordenada por el presidente Abelardo De La Espriella, quien ha sostenido que algunos internos continúan utilizando las cárceles para ordenar extorsiones, amenazas y otras acciones criminales.
Días después, el 28 de agosto, el alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, informó sobre el traslado de otros cuatro internos desde la Cárcel Distrital El Bosque hacia la cárcel Ternera, en Cartagena.
Entre los reclusos trasladados aparecen personas señaladas de pertenecer a ‘Los Pepes’ y ‘Los Costeños’, entre ellos Rodrigo Javier Pantoja Linero, alias ‘Rodrigo’ o ‘El Gamo’; Brayan Camilo Lobo Guerrero, alias ‘El Lobo’ o ‘Comandante Gabino’; Fabio Andrés Diazgranados Pallares, alias ‘Caballo’; y Adrián Hernán Guerrero Peña, alias ‘El Miquito’.
También figuran en los listados conocidos Erick Fabián Molina Mendoza, Carlos Mario Polo Pérez, alias ‘Pastel’; Jesús Andrés Arrieta Mercado, alias ‘Makelele’; Andrés Felipe Londoño Cáceres, alias ‘Chocolate’; José Eulises Flórez Blanco, alias ‘Ñeco’; José Luis Barrios Álvarez, alias ‘El Huequito’; Dairo Luis García Quintero, alias ‘El Pequeño’; y Wuainer Jesús Altamar Medina, alias ‘El Gordo Pan’, entre otros.
El Gobierno sostiene que estas medidas buscan impedir que los cabecillas y otros integrantes de las organizaciones continúen coordinando actividades criminales desde prisión.
Sin embargo, mientras se anuncian traslados, operativos y nuevas estrategias de seguridad, las cifras de agosto dejan un mensaje difícil de ignorar.
Barranquilla y su área metropolitana cerraron el mes con 107 homicidios, un aumento de más de 40 % frente a agosto del año anterior y con cinco mujeres entre las víctimas.
El reto para las autoridades será demostrar que las medidas adoptadas no solo generan capturas, incautaciones o traslados, sino que consiguen frenar una violencia que durante agosto volvió a golpear con fuerza a las calles del Atlántico.
Redacción: Alejandro Sandoval
Foto: Noticias Coopercom
