La ciénaga de Mallorquín, un rincón de la naturaleza que ha sido el sustento y hogar de muchas personas ahora está un paso más cerca de ser preservada gracias a un proyecto ambicioso que ha unido a la comunidad local y la cooperación internacional.
Durante años, este ecosistema había estado bajo la amenaza de la degradación, la tala y el avance del progreso, que a menudo traía consigo el deterioro ambiental. Sin embargo, un esfuerzo conjunto ha dado un giro a esta situación.
Este proyecto ha sido una apuesta valiente que desafió la incredulidad y la falta de conocimiento. Algunos se preguntaron por qué se comenzó con un ecoparque en lugar de la restauración directa, pero la respuesta fue clara: “Nada mejora si no lo vemos y no lo apropiamos” Expresó el alcalde Jaime Pumarejo.
Este logro no habría sido posible sin la generación de confianza y la colaboración con socios clave, incluyendo la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD). Durante más de una década, esta relación se fortaleció, y se tradujo en un crédito presupuestal directo a la ciudad en moneda local.
La AFD, junto con otros socios como el Banco Interamericano de Desarrollo, jugaron un papel fundamental en esta gesta que hoy celebra Barranquilla, El proyecto no solo restaurará la ciénaga de Mallorquín, sino también el corazón de los barranquilleros.
Escrito por: Carlos Martelo.
