Durante la Mesa Técnica de Salud Mental en Universitarios de la Universidad del Atlántico, los estudiantes fueron voceros de distintas peticiones a las EPS para fortalecer la salud mental en el departamento del Atlántico.
Cabe mencionar que, en septiembre, se registraron 60 casos de código rojo en la Uniatlántico, según Lidia Romero, jefa del departamento de salud mental de la Vicerrectoría del alma mater.
Uno de los representantes estudiantiles, Luis Aguad, expresó que, si bien recibió ayuda del programa de salud mental de la universidad, al llegar al centro de salud UNA, y dadas las condiciones no óptimas, decidió pedir el alta voluntaria.
“Los estudiantes con problemas de depresión o ansiedad se encuentran en una sala de espera donde hay personas con trastornos severos, lo que crea un ambiente incómodo y estresante. Este entorno puede llevar a los estudiantes a optar por el retiro voluntario”, manifestó.
Mientras tanto, el joven Óscar Méndez habló sobre la necesidad de preparar a toda la comunidad para realizar proyectos que promuevan actividades lúdicas, recreativas y sociales, y así ayudar a que los estudiantes se sientan acompañados.
“¿De qué sirve que en la universidad funcione bien el programa si, cuando llega al Cari, no le dan una buena atención y el problema continúa creciendo porque no hay una ruta de seguimiento ni acción? Esto lleva a que finalmente la persona tome la decisión de un hecho lamentable”, indicó.
Además, Laura Sánchez, representante de la Junta de Ciencias Básicas, mostró la necesidad de que los docentes sean capacitados en salud mental y en cómo actuar en caso de que se presente un caso que requiera atención integral.
“Hay docentes que no son humanos, y algunos incluso han invitado a los estudiantes de física, por ejemplo, a que, si no estudian y no pueden con el examen, se vayan a tirar del sexto piso. Esa no es una respuesta de un profesor”, aseveró.
Escrito y foto: Mateo Rueda Gómez
