Nuevamente, el accionar de algunos uniformados vuelve a ser el foco de atención para la ciudadanía.
En esta oportunidad, una familia que reside en el barrio Las Nieves denunció haber sido víctima de un exceso de fuerza por parte de un patrullero y un subintendente adscrito a la Policía Metropolitana de Barranquilla.
Los hechos, ocurridos el pasado domingo 8 de junio, han traído consigo una serie de repercusiones que no solo mantienen preocupados a los afectados, sino que pusieron en evidencia una serie de amenazas provenientes de los agentes para evitar ser denunciados por sus acciones.
Una de las principales víctimas, Melani Vanesa Ríos Villanueva, conversó con Noticias Coopercom sobre lo acontecido; además, detalló las medidas que debió tomar para la protección suya y de sus familiares en lo que para ellos se ha convertido en un auténtico calvario.
“El domingo 8 de junio nos encontramos en nuestra residencia ubicada en la carrera 17B #26A-19 y se acercó a mi auto el patrullero Jason Richard. En ese momento me pide que salga, y yo dudé para salir porque traían el rostro totalmente cubierto, los apellidos también cubiertos y solamente podía observar sus ojos”, indicó inicialmente la mujer sobre cómo fue abordada por los uniformados.
Cabe resaltar que la causa del procedimiento se originó cuando uno de los agentes de policía señaló a Melani que un vecino suyo los alertó por un presunto torrente de agua que provenía de su vivienda, a lo que ella, según lo comentado, indicó que no era así, pues el líquido provenía de la esquina sobre la cuadra donde estos residen.
“Cuando salgo, me informan que su amigo, un vecino cercano, lo había llamado y le había manifestado que desde mi casa salía un poquito de agua y en realidad son 2-3 cm de agua que pasan por el frente de mi casa que vienen desde la esquina. Por ello le manifiesto que el agua no sale de mi casa, que, si él observa, todavía viene de la esquina y me dice que no. Él es mi amigo y a mi amigo le está molestando”.
Según el relato de Melani, los vecinos del sector fueron testigos de cómo el hombre que contactó a las autoridades les entregó una suma de $30 mil pesos luego de que estos arribaran hasta el sitio donde todo ocurrió.
“Cabe aclarar que los vecinos vieron que la persona que lo llamó le entregó $30.000 pesos y le dijo que viniera a llamarlo del agua. Y me dice que le entregue el celular, insultándome con una serie de vulgaridades, a lo que yo le digo, pues no le puedo entregar mi celular porque no sé para qué lo quiere”.
En este sentido, la joven también relató los momentos de tensión que padecieron cuando inició el forcejeo con los uniformados. “Yo tenía en mi mano izquierda mi anillo de matrimonio, una pulsera de oro y una cadena de oro. Me las quitaron a la fuerza y se quedaron con ellas. En ese momento salió mi hermana a ver qué estaba pasando y empezó a llamar a un hermano. Uno de los policías la empujó, la tiró al piso, la pateó, le haló el cabello y le disparó con una taser entre cuatro y cinco veces. Mi hermana terminó con los brazos y las piernas hinchadas”.
El suceso trascendió de manera más agravante cuando Melani señaló que su padre también fue increpado por el patrullero y el subintendente, quienes usaron la fuerza para inmovilizarlo.
“Hasta el día de hoy no han aparecido ni hemos recibido acompañamiento de las autoridades, a pesar de las denuncias en Fiscalía, Medicina Legal y la Policía”.
Redacción: judiciales
