La violencia en Barranquilla ya no solo golpea a las zonas históricamente vulnerables, ahora parece moverse como una sombra que lo cubre todo. En apenas 72 horas, 17 personas fueron asesinadas en distintos sectores de la localidad Suroriente, una cifra que, más allá de los números, refleja el rostro de un drama social que se profundiza y ante el cual las autoridades, según expertos, se están quedando cortas.
Arturo García Medrano, analista e investigador judicial, expone con crudeza la gravedad del panorama.
“Lamentablemente, en medio del estudio de este fin de semana, nos dimos cuenta de que en dos días (el viernes y el domingo) tuvimos 14 casos. Seis el primer día, ocho el segundo. A eso se suman tres homicidios más en las últimas 72 horas en barrios de la localidad del Suroriente. En total, 17 muertes violentas que aumentan en 44 los homicidios solo durante junio en el departamento”.
La escalada no es aislada, ni producto del azar. Los datos recopilados por García Medrano revelan una tendencia clara marcada por la violencia criminal que viene creciendo con fuerza sostenida desde finales del año anterior.
“En el primer semestre del 2024 hubo un nivel intermedio de violencia que creció en el segundo semestre, alcanzando entre 92 y 95 asesinatos en los últimos tres meses del año. En cambio, iniciamos el 2025 con 96 homicidios solo en enero”, precisa el investigador.
Los números se suceden con una contundencia dolorosa registrada en 54 y 56 asesinatos en febrero y marzo; 72 y 71 en abril y mayo. Ahora, con lo acumulado en junio, el departamento del Atlántico ya supera las 400 víctimas fatales por violencia criminal en lo que va del año. Entre ellas, 28 mujeres, 11 de los casos investigados como posibles feminicidios.
“Estas son cifras que nos muestran un panorama bastante difícil. Desafortunadamente, a veces las autoridades nos entregan datos que no se corresponden con la realidad. Estamos enfrentando un problema delicado pues no estamos hablando solo de hurtos o extorsión, sino de asesinatos que cada vez golpean con más fuerza a la sociedad civil”.
Uno de los casos más alarmantes fue el asesinato de dos adultos mayores dentro de lo que parece haber sido un hurto en su propia vivienda perpetrado el pasado viernes 13 de junio en el barrio Altos de Riomar.
Para Medrano, “Este tipo de hechos afectan de manera ostensible a la sociedad. Aquí no puede haber descanso. Se necesitan políticas de intervención de 24 horas, sin tregua”, afirma el experto.
García Medrano llama la atención sobre un fenómeno particularmente preocupante basada en la expansión territorial de las estructuras criminales. Según su análisis, mientras que en mayo la mayoría de los homicidios se concentraron en la localidad Metropolitana, en junio el epicentro del conflicto se ha desplazado hacia el suroriente y suroccidente de la ciudad.
“Esto nos indica una movilidad criminal. No solo están actuando los grupos conocidos como ‘Los Pepes’, ‘Los Costeños’ o ‘Los Lobos’, sino también actores violentos no visibilizados que están ejerciendo control territorial, facilitando el crecimiento de rentas ilegales y consolidando espacios antes libres de influencia criminal”, explicó.
Además, el investigador resalta una arista aún más alarmante: el reclutamiento y adoctrinamiento de menores de edad por parte de estas bandas. “Tenemos un incremento no evaluado del uso de niños, niñas y adolescentes por parte de estas estructuras, lo que agrava aún más la situación y expone la falta de respuesta integral por parte del Estado”, concluyó.
Redacción: Alejandro Sandoval
