La tragedia ocurrida el pasado 20 de julio en el conjunto residencial Flores del Recreo, en Barranquilla, sigue dejando luto y dolor entre las familias afectadas. Este lunes, Lina María Zuluaga Henao, de 45 años, se convirtió en la quinta víctima mortal de la emergencia, tras permanecer 22 días internada en la Clínica San Martín debido a las graves quemaduras sufridas en el siniestro.
Según el reporte de la Policía Metropolitana de Barranquilla, el deceso se produjo a las 7:30 de la mañana. Zuluaga Henao había ingresado en estado crítico después de ser rescatada de su apartamento, con severas lesiones en diferentes partes del cuerpo que comprometieron su salud de manera irreversible.
Con su fallecimiento, la lista de víctimas fatales queda así:
Yony de Jesús Espitia Jiménez y Giovanna Rodríguez Plazas, ambos de 63 años, que murieron asfixiados el mismo día del incendio.
Wilson Mandón Castro, de 60 años, quien cayó al vacío al intentar escapar por la ventana de su apartamento usando unas sábanas atadas entre sí.
Kira Margarita Molina Romero, de 55 años, fallecida el pasado 29 de julio tras varios días hospitalizada.
Lina María Zuluaga Henao, confirmada como fallecida este lunes.
Un incendio que desató el pánico
El incendio se originó en la subestación eléctrica del conjunto, ubicado en la calle 61 entre carreras 41 y 43, y rápidamente se propagó a las torres A y B. En cuestión de minutos, el humo y las llamas rodearon el edificio, obligando a una evacuación masiva.
Los testigos recuerdan cómo el pánico se apoderó de los residentes: gritos de auxilio, familias intentando escapar por las escaleras, y otros, desesperados, buscando salidas improvisadas para no quedar atrapados.
La magnitud de la emergencia fue tal que se requirió la intervención de 12 máquinas y 45 unidades del Cuerpo de Bomberos, quienes trabajaron intensamente para controlar el fuego y rescatar a las personas que aún permanecían dentro. El operativo permitió evacuar a 586 personas de 175 apartamentos.
Pérdidas materiales y huellas emocionales
Además de la tragedia humana, el incendio destruyó 16 vehículos que se encontraban en el parqueadero y causó severos daños estructurales en las áreas comunes. Las pérdidas materiales son cuantiosas, pero para muchos de los afectados, el verdadero golpe está en las vidas perdidas y en el trauma dejado por esa noche.
Las investigaciones continúan para determinar las causas exactas de la conflagración y establecer posibles responsabilidades. Sin embargo, para las familias que hoy lloran a sus seres queridos, las respuestas técnicas difícilmente aliviarán el vacío que deja esta tragedia, una de las más dolorosas en la historia reciente de la ciudad.
Redacción: judiciales
