El número de víctimas mortales por la aparente intoxicación con licor adulterado en Barranquilla ascendió a seis durante la noche del martes, confirmaron las autoridades de salud de la ciudad.
El caso ha causado conmoción en la capital del Atlántico, no solo por la rapidez con la que se produjo el desenlace fatal en varios de los afectados, sino también por la gravedad en la que permanecen los sobrevivientes.
En total, diez hombres resultaron intoxicados. Seis de ellos fallecieron tras ser trasladados de urgencia a un centro asistencial, mientras que los otros cuatro continúan hospitalizados. Según explicó el toxicólogo Agustín Guerrero a medios locales, los pacientes se encuentran internados en la Unidad de Cuidados Intensivos debido a la complejidad de su estado de salud, y los dos restantes permanecen bajo estricta observación médica.
Uno de los fallecidos fue identificado como Emérito Alberto Miranda Ospino, de 47 años. Los otros aún no han sido oficialmente confirmados por las autoridades. Se conoció que todos los afectados provenían del sector conocido como El Boliche, ubicado en la calle 29 con carrera 39, en el centro de Barranquilla, desde donde fueron remitidos al hospital en condiciones críticas.
De acuerdo con los reportes médicos, las seis personas fallecidas llegaron prácticamente sin signos vitales, lo que evidencia la potencia de la sustancia ingerida y la rapidez con la que actuó en el organismo.
El profesional de la salud señaló también que este tipo de intoxicaciones suelen producirse por la presencia de metanol, una sustancia altamente tóxica utilizada en la elaboración de solventes y combustibles, que en el organismo puede generar daños irreversibles en órganos vitales, pérdida de la visión, coma e incluso la muerte.
Por esta razón, el llamado de las autoridades de salud de la ciudad es enfático a evitar la compra y el consumo de alcohol en lugares no autorizados, verificar siempre los sellos de seguridad de las botellas y reportar cualquier bebida sospechosa.
Mientras las familias de las víctimas enfrentan el dolor por la pérdida de sus seres queridos y los sobrevivientes luchan por su vida en las salas del hospital, las autoridades locales trabajan para esclarecer el origen de las botellas que desencadenaron la tragedia. El caso, que ha generado gran indignación entre la comunidad, vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de reforzar los controles y operativos contra la venta clandestina de licor adulterado en Barranquilla.
Redacción: judiciales
