Un voraz incendio sorprendió a transeúntes y conductores en la mañana de este miércoles en el norte de Barranquilla, cuando un bus de transporte público de la empresa Coochofal quedó reducido a cenizas en cuestión de minutos.
El vehículo se desplazaba por la calle 84 cuando, de repente, un fuerte olor a gas alertó tanto a pasajeros como al conductor. Ante la sospecha de una falla, el chofer decidió detener la marcha y revisar el motor. Al levantar la tapa, una llamarada lo obligó a retroceder de inmediato, mientras el fuego comenzaba a expandirse con una fuerza descomunal.
Gracias a la rápida reacción del conductor, los pasajeros pudieron descender a tiempo. “Nos dijo que saliéramos rápido porque había fuego, y en segundos ya todo estaba prendido”, relató uno de los testigos que alcanzó a registrar con su celular cómo las llamas envolvían el bus en cuestión de segundos.
Las imágenes difundidas a través de redes sociales muestran la magnitud del siniestro. Columnas de humo negro que se elevaban hacia el cielo y un vehículo completamente incinerado, mientras curiosos observaban con asombro y temor desde la acera.
Minutos después, unidades del Cuerpo de Bomberos llegaron al lugar y lograron controlar la emergencia, aunque el bus quedó reducido a chatarra. Por ahora, las primeras hipótesis apuntan a una falla mecánica o una fuga de combustible como posibles causas del incendio.
Este hecho revive la preocupación por la seguridad de los buses de servicio público en el área metropolitana. Hace apenas unas semanas, un incendio en el parqueadero de la empresa Sobusa, en Soledad, dejó dos autobuses completamente destruidos y uno más con daños parciales, tras lo que se sospechó de un cortocircuito como origen de la conflagración.
Aunque en esta ocasión no hubo heridos ni víctimas que lamentar, el susto quedó grabado en la memoria de quienes presenciaron cómo un bus en plena vía se convirtió en una bola de fuego en cuestión de segundos.
Redacción: judiciales
