El sur de Barranquilla continúa siendo el escenario de nuevos crímenes de sangre. Los cuales, en esta oportunidad, involucrarían a un miembro activo de la Policía Nacional.
En este sentido, la noche de este domingo para los habitantes del barrio Carrizal se convirtió en una donde el temor y la incertidumbre se apoderaron de los residentes de la carrera 3 con calle 50.
El informe preliminar señala que a eso de las 7 de la noche un hombre se movilizaba al interior de un vehículo de color blanco en compañía de una mujer. Mientras la pareja transitaba por el sector mencionado inicialmente, dos sujetos a bordo de una motocicleta los interceptaron y abrieron fuego en contra de ellos.
Producto del ataque, el hombre y la mujer sufrieron graves heridas, por las cuales debieron ser trasladados hasta el Camino Ciudadela 20 de Julio. Al interior de este centro clínico, los profesionales de la salud confirmaron que la mujer, de quien se tuvo conocimiento, respondería al nombre de Daniela; perdió la vida minutos después de su ingreso a raíz de la complejidad de sus lesiones.
Por su parte, el hombre fue identificado por fuentes judiciales como Sebastián Pérez. Es miembro activo de la Policía Metropolitana de Barranquilla y prestaría sus servicios en el CAI del barrio El Limón.
Las autoridades ya adelantan las investigaciones que permitan esclarecer las causas que motivaron este atentado a bala. Sin embargo, extraoficialmente se tuvo conocimiento de que Pérez es conocido como alias ‘Negro Sebas’ y su nombre figura en un panfleto amenazante difundido a través de redes sociales, presuntamente, por la organización delincuencial ‘Los Pepes’.
Mientras las indagaciones del caso avanzan, Sebastián permanece bajo pronóstico reservado al interior de la institución médica. A su vez, la veracidad de los distintos pasquines que han estado circulando a través de plataformas digitales parecería adquirir fundamentos.
En las últimas semanas, algunas de las víctimas mortales de este tipo de acontecimientos figuraban en estas listas firmadas en sangre como una especie de sentencia inequívoca de que la violencia en la capital del Atlántico está lejos de terminar.
Redacción: judiciales
