El Fondo Adaptación entregó las últimas 30 viviendas de interés prioritario (VIP) en la urbanización Mirador de la Sabana, ubicada en el municipio de Sabanalarga, con el propósito de dignificar la vida de las familias afectadas por eventos climáticos en el sur del departamento.
En total, se construyeron 56 viviendas con una inversión de $6.552 millones, beneficiando directamente a 252 personas. La iniciativa hace parte de los programas de reubicación del Fondo Adaptación dirigidos a las familias damnificadas por el fenómeno de La Niña 2010–2011, especialmente provenientes de los municipios de Candelaria, Manatí, Campo de la Cruz, Santa Lucía, Ponedera, Baranoa y Sabanalarga.
“Hoy estamos fortaleciendo las capacidades de adaptación de 56 familias que fueron afectadas por la ola invernal de 2010–2011. A ellas, después de 15 años, podemos decirles que les estamos cumpliendo. Lamentamos la demora, pero los invitamos a cuidar estos espacios, a construir comunidad y a seguir avanzando juntos como sociedad. Queremos seguir trabajando para recuperar y dinamizar entornos que fortalezcan a las familias y a las comunidades”, señaló Johan Steven Londoño, subgerente del Fondo Adaptación.
Las viviendas entregadas son unifamiliares de 48,7 m² construidos en lotes de 60 m², e incluyen tres alcobas, sala, comedor, cocina, patio, zona de ropas y dos baños. El proyecto también contempla vías pavimentadas, zonas verdes, parques infantiles, gimnasio biosaludable y senderos peatonales, espacios diseñados para fortalecer el tejido social y la integración comunitaria.
“A la fecha, el Fondo Adaptación ha finalizado la construcción de las 56 viviendas previstas y ha iniciado la entrega formal de las últimas 30 unidades, tras superar dificultades técnicas relacionadas con la instalación de medidores y la conexión de los servicios públicos”, agregó Londoño.
El proyecto Mirador de la Sabana se desarrolla sobre un área de 97.000 m², con potencial para albergar más de 700 viviendas en distintas etapas. Su diseño cumple con los lineamientos de seguridad estructural y urbanismo sostenible, garantizando condiciones adecuadas frente a riesgos por inundaciones o erosión.
