Baranoa atraviesa días densos. Lo que antes eran comentarios sueltos sobre movimientos extraños en algunas esquinas, hoy se traduce en una preocupación extendida entre vecinos y comerciantes que sienten cómo la tensión les respira cerca. El municipio vive un ambiente cargado y las autoridades comienzan a perfilar las causas de un fenómeno que no parece casualidad.
En diálogo con este medio, el comandante de la Policía del Atlántico, coronel Eddy Javier Sánchez Sandoval, reconoció que el incremento de los hechos violentos no responde a un único origen. Explicó que una de las hipótesis con más fuerza apunta a disputas entre estructuras dedicadas a la extorsión, que estarían peleando el control de zonas comerciales y puntos estratégicos del municipio. Este reacomodamiento, dijo, ha derivado en intimidaciones, cobros irregulares y presiones directas a diferentes sectores.
A este escenario se suma la aparición de venganzas personales que terminan entrelazadas con el actuar de bandas, camuflando conflictos privados como movimientos delictivos y complejizando aún más el panorama. El coronel dejó claro que la lectura de Baranoa hoy es la de un territorio donde varias tensiones se cruzan al mismo tiempo.
En las calles, la sensación es palpable. Habitantes que prefieren llegar temprano a casa, patrullajes que se repiten en los mismos corredores, comerciantes que han empezado a cuidarse más de lo habitual y motorizados desconocidos circulando en horarios que antes pasaban inadvertidos. El clima cambió, y la gente lo sabe.
El alcalde Edinson Palma, quien ha insistido en la gravedad del momento, ha elevado reiterados llamados al Gobierno Nacional para militarizar el territorio, argumentando que la capacidad operativa de las bandas supera la fuerza pública disponible en la zona.
Los habitantes del ‘corazón alegre del Atlántico’ intentan sostener la calma, pero también asumen que lo que ocurra en las próximas semanas será determinante. Por ahora, las autoridades trabajan sobre hipótesis claras y un diagnóstico que apunta a que la violencia no está actuando al azar, sino siguiendo movimientos de fondo que la comunidad espera ver controlados antes de que escalen aún más.
Redacción: Alejandro Sandoval
Foto: Alcaldía de Baranoa
