La cultura volvió a encender sus luces en los barrios de Barranquilla.
Desde esta semana, niños con cuadernos bajo el brazo, jóvenes decididos a aprender música y personas mayores en busca de un taller de lectura se reencuentran con espacios que, para muchos, son ya una segunda casa.
La Alcaldía activó la oferta del Sistema de Formación Artístico y Cultural, una red que integra la Escuela Distrital de Arte (EDA), las Casas Distritales de Cultura y las bibliotecas populares y comunitarias de la Red Distrital de Bibliotecas Públicas. En términos concretos, regresan los cursos gratuitos de música, danza, teatro, artesanías, literatura y procesos comunitarios en distintos puntos de la ciudad.
Cada año, más de 50.000 niños, jóvenes, adultos y personas mayores participan en estos procesos. Son trayectorias diversas que confluyen en un mismo escenario: el barrio como epicentro de creación, aprendizaje y encuentro ciudadano.
Desde hoy, las actividades se retoman en las cinco localidades del Distrito. Son 132 Casas Distritales de Cultura en funcionamiento y bibliotecas que reabren sus puertas, reactivando dinámicas que trascienden la clase formal: el ensayo de danza en la tarde, el taller de guitarra que se escucha desde una ventana, el círculo de lectura que conecta generaciones.
La apuesta es clara: que la formación artística deje de ser un privilegio y se consolide como una oportunidad real en cada rincón de la ciudad; que el talento no tenga que desplazarse grandes distancias para encontrar un escenario donde crecer.
Este año, además, la red se expande. En Villas de San Pablo inició operaciones la segunda sede de la Fábrica de Cultura, ubicada en el Complejo Sebastián Guzmán. El nuevo espacio habilita salones para música, danza, teatro y artesanías, e incorpora un escenario dedicado a la cocina, donde tradición y creatividad se encuentran alrededor de los fogones, ampliando el mapa cultural del territorio.
