Con el corazón palpitando a toda velocidad, la salida inicial representa una nueva oportunidad para volar sobre el pavimento, para desafiar el récord de la pista y sumar puntos en la general. Estrategia y análisis se ponen a prueba cuando las luces rojas desaparecen y la fuerza de los motores se mezcla con el apoyo de la gente.
En esta historia, el piloto reconoce sus aspectos por mejorar y también su objetivo de triunfar en un ecosistema donde la competitividad y la exigencia van de la mano durante alrededor de nueve meses del año y en más de 20 circuitos diferentes.
“Todo lo que hago, lo hago por mi carrera y no es un sacrificio. Amo esto lo suficiente como para que sea mi estilo de vida; no hay sacrificios acá. Cuando amas tanto algo, no existen sacrificios”, expresa con vehemencia el piloto colombiano Sebastián Montoya.
Nacido el 11 de abril de 2001, Sebastián Montoya Freydellha internalizado la pasión por la velocidad, la técnica y la táctica que entregan los pilotos en los circuitos más emblemáticos del mundo.

La Fórmula 1 representa el principal objetivo para la mayoría de los pilotos, pero, en este sentido, ¿qué la hace única? Simplificando muchos aspectos, este campeonato corresponde a un constante desafío por mantenerse en la vanguardia en un ecosistema altamente competitivo, donde las diferencias, tanto en la construcción del vehículo como en la mentalidad y técnica del piloto, marcan el resultado.
Precisamente, el colombiano reconoce la importancia de los detalles y en su segunda temporada en la Fórmula 2 tiene claro su enfoque: “La Fórmula 2 es una categoría muy exigente y competitiva, y si queremos marcar la diferencia tenemos que dar el 110 % en cada detalle”.

Sin dudarlo, sobre el pavimento, el monoplaza y su conductor se convierten en uno solo; pero, detrás de todo, su equipo verifica minuciosamente cada aspecto que permita mejorar la potencia, la eficiencia y el rendimiento durante la carrera. De esta forma, el trabajo en conjunto representa una sinergia perfecta entre el objetivo de ganar y la creación del mejor vehículo.
“Mi objetivo es siempre ir por más, estar adelante y dar lo mejor de mí en cada carrera”, expresa Montoya, quien también destaca su capacidad, pues siempre puede ser más “veloz”. Para alcanzar un ritmo cada vez mayor, la experiencia es un pilar a la hora de mantenerse constante en los primeros lugares y, para nuestro representante, la preparación como piloto forma parte del día a día.
“Es algo muy especial, por lo que, además de tener a Juan Pablo Montoya, uno de los mejores pilotos de la historia del automovilismo, a mi lado, tengo a Fernando Alonso, que también considero uno de los mejores”, explica con ilusión Sebastián al ser preguntado por su ingreso a A14 Management.

Para nadie es un secreto que competir en la Fórmula 1representa un privilegio; no en vano, pertenecer a uno de los 10 equipos y salir en una parrilla de solo 20 pilotos son hechos que muy pocos logran convertir en realidad. Por lo anterior, y sumado a su capacidad intrínseca para conducir, Sebastián también apunta a una mejor preparación.
A14 Management es una academia y agencia de representación de pilotos, con el objetivo de ayudar a los jóvenes talentos a explotar sus virtudes y prepararse en aspectos técnicos, estratégicos, físicos, de planificación de su carrera deportiva, entre otros.
El piloto español Fernando Alonso se encuentra detrás de A14 Management y es quien aporta su conocimiento para que más pilotos cuenten con las herramientas necesarias para alcanzar la élite del automovilismo deportivo. Así lo puntualiza Montoya: “Es algo muy especial para mí y refleja lo rápido que soy; por eso voy a seguir trabajando. Tengo mucha fe en ellos, y sé que tomarán las decisiones correctas para mi futuro”.
Sin compararse con los demás pilotos y entendiendo que nadie es perfecto, Sebastián recalca que su trabajo va de la mano con su forma de ser, lo que le permite alcanzar lo que se propone: “Soy una persona muy humilde y agradecida por lo que tengo. También soy muy trabajadora y, al final del día, dentro de la pista, soy un animal cuando se trata de ganar”.

Indiscutiblemente, tanto los aficionados a la disciplina como los pilotos de la parrilla comparten algo en común: la pasión por la conducción. Allí radica un hecho importante, pues, a través de la pasión, se disipan dudas y se encuentran oportunidades. Así lo expresaba el icónico piloto Ayrton Senna: “En la pista, como en la vida, la perseverancia es la clave del éxito”.
Sebastián ya enfrenta la temporada actual en la Fórmula 2 y, con sus objetivos claros, se mantiene centrado en su desempeño dentro de la competencia, sin olvidar quién es en otras facetas: “Afuera de la pista, trato de ser la mejor persona que puedo, por eso me gusta hacer feliz a la gente y verlos sonreír”.
La pasión es el motor que impulsa a Sebastián para recorrer los circuitos de la vida. En su cotidianidad, la dedicación y la disciplina son el ejemplo más claro de un piloto que no tiene miedo de enfrentar obstáculos; más bien, tiene la actitud para demostrar sus habilidades y formar parte de una realidad a la que muchos aspiran, pero donde pocos cruzan la meta.
Foto cortesía Prema Racing.
