La FIFA hace una cuenta regresiva para el Mundial de 2026 con una historia estadística diaria.
Lothar Matthäus era el encargado de ejecutar los penales de Alemania Federal en Italia ’90. Cuando el equipo dirigido por Franz Beckenbauer recibió el primero de ellos en aquella Copa del Mundo, el mediocampista lo ejecutó con contundencia para superar a Jan Stejskal y asegurar la victoria ante Checoslovaquia en los cuartos de final.
Cuando Alemania recibió un segundo penal, esta vez en la final, todos asumieron que Matthäus volvería a hacerse cargo. Sin embargo, había un problema: en el primer tiempo se le había roto la suela de una de sus botas y en la segunda mitad estaba jugando con un par prestado.
“No me sentía cómodo con ellas”, explicó Matthäus. “No hay ninguna ley que diga que una sola persona tenga que encargarse de los penales, y en nuestro equipo había varios grandes ejecutores. [Pierre] Littbarski podía haberlo pateado, pero yo prefería que lo hiciera Andi Brehme. Durante el Mundial compartí habitación con él y habíamos hablado mucho de ciertas cosas, solo entre nosotros. Y simplemente supe que él debía ser quien se encargara del penal”.
Así fue como Brehme, que hasta entonces había fallado el único penal que había ejecutado en tiempo reglamentario con la selección, caminó con valentía hacia el punto de penal para enfrentar a un especialista que imponía respeto. Sergio Goycochea, después de todo, había atajado dos penales en cada una de las definiciones que Argentina ganó por esa vía en los cuartos de final y en las semifinales.
Pero eso no intimidó al lateral izquierdo. Brehme, que ya había convertido un penal con su pierna izquierda en la tanda ante México en los cuartos de final de 1986, esta vez definió con precisión al rincón inferior con su derecha. El gol, a los 85 minutos, le dio a Alemania Federal el título.
