Aunque faltan varios días para culminar el mes de marzo, la violencia sigue ganando terreno en el departamento del Atlántico.
A corte de este martes ya son 61 las muertes violentas registradas, una cifra que enciende las alarmas y refleja un panorama cada vez más preocupante para las autoridades y la ciudadanía.
El dato cobra mayor fuerza tras lo ocurrido durante el reciente puente festivo, en el que al menos once personas fueron asesinadas en distintos hechos, entre ellas dos mujeres, evidenciando que la criminalidad no da tregua ni siquiera en jornadas de alto movimiento social y comercial.
Según el balance, la mayoría de estos homicidios estarían ligados a acciones sicariales, mientras que un menor número corresponde a situaciones de intolerancia. Estas cifras no incluyen muertes por accidentes de tránsito ni suicidios, lo que deja ver la dimensión real de la violencia homicida en la región.
El Área Metropolitana de Barranquilla concentra la mayor parte de los casos, con 49 homicidios, mientras que los 11 restantes se distribuyen en municipios como Repelón (4), Sabanalarga (2), Santo Tomás (2), y Ponedera, Usiacurí, Polonuevo y Baranoa, con un caso cada uno.
Solo en marzo, Barranquilla lidera con 28 homicidios, seguida por Soledad con 15, Malambo con 5 y Puerto Colombia con un caso, lo que confirma que el fenómeno no solo se concentra en la capital, sino que se extiende a varios municipios del departamento.
Otro dato que genera preocupación es el aumento de los homicidios asociados a violencia de género. En lo que va del mes, tres mujeres han sido asesinadas, elevando a 21 los casos en lo corrido del año, una cifra que evidencia la gravedad de este tipo de violencia.
Al comparar con el año anterior, el incremento es evidente. Para esta misma fecha en 2025 se contabilizaban 51 muertes violentas, lo que representa nueve casos más en 2026. Aunque marzo del año pasado cerró con 79 homicidios, el ritmo actual mantiene en alerta a distintos sectores.
Las cifras no solo hablan de números, sino de una problemática que golpea de manera directa a las comunidades, que hoy ven con preocupación cómo la violencia continúa marcando la cotidianidad en el Atlántico.
Redacción: Alejandro Sandoval
Foto: Alejandro Sandoval
