El campo vuelve a ponerse en el centro de la discusión en el departamento del Atlántico. Durante un reciente encuentro entre autoridades, campesinos y representantes del sector, se trazaron varias de las apuestas que marcarán el rumbo del agro en 2026, en medio de los retos que enfrenta la producción rural en la región.
La reunión se llevó a cabo en Barranquilla y contó con la participación de entidades públicas, líderes del campo y organizaciones productivas. Allí, más allá del discurso oficial, se pusieron sobre la mesa necesidades concretas como el acceso al agua, el estado de las vías rurales y las dificultades para financiar proyectos agrícolas.
Uno de los puntos que más peso tuvo en la discusión fue el tema del riego. La continuidad de distritos en zonas como Repelón y Santa Lucía aparece como clave para garantizar la producción, especialmente en épocas de sequía. A esto se suma el reclamo constante de los productores por el mejoramiento de las vías, indispensables para sacar los alimentos hacia los mercados.
También se habló de plata, un tema que sigue siendo un obstáculo para muchos campesinos. En ese sentido, se planteó fortalecer el acceso a créditos a través del Banco Agrario de Colombia, con énfasis en sectores como el lechero, que sigue siendo uno de los pilares de la economía rural en el departamento.
Durante el encuentro, programas como ‘Plan + Pescao’ fueron mencionados como ejemplo de iniciativas que han logrado impactar a miles de familias, especialmente en zonas ribereñas. Sin embargo, desde el territorio también insistieron en que se necesita mayor acompañamiento técnico y continuidad en este tipo de proyectos.
Otro de los temas abordados fue la necesidad de mejorar la comercialización de los productos del campo. Para ello, se plantearon estrategias como las compras públicas locales, que podrían abrir nuevas oportunidades para los pequeños productores.
Desde las comunidades, el mensaje fue claro. Más allá de los planes, lo que esperan son resultados. La expectativa está puesta en que estas apuestas no se queden en el papel y realmente se traduzcan en mejores condiciones para quienes viven del campo en el Atlántico.
Redacción: Alejandro Sandoval
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