Silvia Beatriz Quiete Ponce volvió a tomar la palabra dentro de la Universidad Autónoma del Caribe tras 13 años fuera del cargo y lo hizo sin rodeos. La institución, según dijo, está golpeada y necesita ser reconstruida entre todos.
En medio de un acto al interior del campus, la rectora dejó claro que el reto no es menor. Habló de pérdidas, de retrocesos y de una universidad que, asegura, dejó atrás varios de sus activos más importantes.
“Hemos perdido mucho, el polideportivo, la Universidad de Miami, el equipo de fútbol, el canal de televisión…”, enumeró. Incluso mencionó problemas con la emisora institucional. “Tengo entendido que la radio está caída, la antena… pues hay que levantarla”.
Pero más allá del diagnóstico, su mensaje fue insistente. Sola no puede.
“Esto yo sola no lo puedo hacer, por más que tenga cien brazos”, dijo, al tiempo que pidió el respaldo de empleados, estudiantes, sindicatos y padres de familia.
En su intervención también lanzó una advertencia directa frente a una posible transformación de la universidad en entidad pública, una idea que ha rondado en medio de la crisis que ha atravesado la institución.
“No, el político que tenga la universidad pone su gente, y ustedes, si no son de esa cuerda, no están”, afirmó.
Su postura fue tajante. La Autónoma debe seguir siendo privada.
“Esta universidad nació privada y tiene que morir privada, pero no tenemos que dejar que muera”, sostuvo.
Quiete Ponce también cuestionó por qué otras universidades mantienen vínculos con sus fundadores sin ser intervenidas, mientras, según dijo, ella enfrentó el proceso prácticamente sola.
Su regreso abre un nuevo capítulo en la historia reciente de la institución, marcado ahora por un discurso que mezcla advertencias, críticas y un llamado urgente a recuperar lo que, según ella, se perdió en el camino.
Redacción: Alejandro Sandoval
Foto: Noticias Coopercom
