Las llamas no solo consumieron un taller de motos en el barrio Pumarejo. En cuestión de minutos también arrasaron con 18 años de esfuerzo, herramientas de trabajo, motocicletas de clientes y el sustento diario de una familia que durante años levantó su negocio en el suroriente de Barranquilla.
El voraz incendio se registró hacia las 8:45 de la noche del jueves en la carrera 21 con calle 57, donde vecinos observaron cómo una densa columna de humo comenzaba a salir del inmueble mientras el fuego se propagaba rápidamente por toda la estructura. La emergencia generó momentos de tensión entre los residentes del sector, quienes alertaron al Cuerpo de Bomberos al ver que las llamas amenazaban con extenderse a viviendas cercanas y otros negocios ubicados en la zona.
Elías Cabrera, propietario del taller, aseguró que había cerrado el local varias horas antes de la emergencia y que nunca imaginó encontrar el escenario devastador con el que se topó al llegar al lugar. “Recibí una llamada diciéndome que el taller se estaba incendiando y cuando llegué ya estaba todo incinerado”, relató con impotencia mientras observaba entre cenizas lo que durante años construyó con esfuerzo.
Según explicó, el establecimiento permanecía sin energía eléctrica durante las noches, por lo que todavía no comprende qué pudo originar el incendio. Aun así, las autoridades manejan preliminarmente la hipótesis de un posible cortocircuito como causa de la conflagración, aunque continúan adelantando las verificaciones técnicas para determinar qué provocó exactamente la emergencia.
Las pérdidas materiales fueron millonarias. El fuego destruyó seis motocicletas de clientes, compresores, máquinas de soldar, desmontadoras de llantas, herramientas, pinturas y distintos equipos utilizados diariamente para el funcionamiento del negocio. “Aquí se perdió todo. No tenemos nada para seguir trabajando”, expresó Cabrera, quien además aseguró que varias de las motos afectadas pertenecían a clientes del sector que confiaban desde hace años en su trabajo.
El mecánico también contó que el taller nació hace aproximadamente 18 años frente a su vivienda y con el tiempo logró consolidarse como un negocio reconocido en el sector. Ahora, en medio de la difícil situación, pidió apoyo solidario para intentar reconstruir nuevamente el lugar del que dependía el sustento de su familia y de las personas que trabajaban junto a él.
Aunque la emergencia no dejó personas lesionadas, las pérdidas superarían los 120 millones de pesos, dejando una escena devastadora en el barrio Pumarejo y una familia intentando recuperarse de una tragedia que en pocos minutos redujo a cenizas casi dos décadas de trabajo.
Redacción: Alejandro Sandoval
Foto: Noticias Coopercom
