“Perdí todo, media vida”. Con esa frase, pronunciada entre el dolor y la impotencia, Néstor Julio Medrano Rietha resumió el vacío que dejó el asesinato de su hija, Eliana Raquel Medrano Soto, de 31 años, quien fue atacada mortalmente dentro de su propia vivienda en el barrio Ciudad Modesto, en el suroccidente de Barranquilla.
El crimen ocurrió la tarde del miércoles al interior del apartamento donde la mujer residía junto a su esposo, Deivin Aníbal Mercado Mendoza, de 39 años, y sus hijos. De acuerdo con la investigación preliminar, el hombre llegó a la vivienda después de cumplir su jornada laboral y, minutos más tarde, familiares que se encontraban en un inmueble contiguo comenzaron a escuchar gritos desesperados provenientes de una de las habitaciones.
Al ingresar para verificar qué estaba ocurriendo, encontraron una escena devastadora. Según las autoridades, Mercado Mendoza habría estado atacando a su pareja con un arma cortopunzante. Los familiares intervinieron de inmediato y trasladaron a la mujer hasta el Camino La Manga, pero los médicos confirmaron que llegó sin signos vitales. El presunto agresor fue capturado en flagrancia por unidades de la Policía y quedó a disposición de la Fiscalía.
Mientras avanza el proceso judicial, la familia intenta asimilar una pérdida que consideran irreparable. Para Néstor, más allá de las investigaciones y las audiencias que vendrán, el dolor está marcado por la ausencia de quien describió como su única hija mujer y uno de los pilares de su vida.
“Mi hija era la más querida, la única hembra que yo tenía”, expresó con la voz entrecortada. Sin embargo, en medio de la tragedia, aseguró que su principal preocupación ahora son los cuatro menores que quedaron sin su madre. “Ahí quedan mis tres nietas y mi nieto. No los vamos a desamparar. Entre la abuela, las tías y yo vamos a responder por ellos”, afirmó.
Sobre la relación de la pareja, el padre recordó que años atrás existieron diferencias que incluso llevaron a una separación temporal. Aunque reconoció que en los últimos tiempos se habían presentado algunos inconvenientes, aseguró que jamás imaginó un desenlace tan violento.
La última discusión entre Eliana y Deivin, según el reporte oficial, se habría presentado hace aproximadamente 15 días por desacuerdos relacionados con la custodia de sus hijas. Para la familia, ese antecedente hoy cobra relevancia dentro de una investigación que busca esclarecer cada detalle de lo ocurrido.
Entre lágrimas, Néstor lanzó un mensaje contundente a las autoridades. “Que la muerte de mi hija no quede impune. Que se pudra en la cárcel ese canalla”, manifestó.
Con el asesinato de Eliana Medrano, el Atlántico suma un nuevo caso de feminicidio que enluta a una familia y deja a cuatro menores enfrentando una realidad marcada por la violencia y la ausencia de su madre.
Redacción: Alejandro Sandoval
Foto: cortesía
