A la confrontación que desde hace meses sostienen las estructuras de ‘Los Costeños’ y ‘Los Pepes’ ahora se suma un nuevo actor criminal denominado ‘La Nueva Generación’, cuya aparición ha encendido las alarmas de las autoridades y expertos, al considerar que podría profundizar la disputa por el control de las rentas ilícitas y provocar un nuevo repunte de homicidios y extorsiones.

Las cifras reflejan la gravedad del panorama. Durante los 30 días de junio fueron asesinadas 113 personas en Barranquilla y los municipios del área metropolitana. De ese total, 56 homicidios ocurrieron en la capital del Atlántico, 43 en Soledad, 8 en Malambo, 4 en Puerto Colombia y 1 en Galapa. La cifra supera en 39 casos los 74 homicidios registrados en junio de 2025, consolidando el periodo como uno de los más sangrientos de los últimos tiempos.
La violencia también quedó marcada por tres masacres perpetradas en menos de un mes. Dos de ellas ocurrieron en Soledad y una en Barranquilla, dejando un saldo de diez personas asesinadas y varios heridos. Con estos hechos, el Atlántico completa siete masacres en lo corrido del año, de las cuales dos se registraron en Barranquilla, tres en Soledad, una en Ponedera y otra en Sabanalarga.
La primera masacre ocurrió el 7 de junio en el barrio Ciudad Bolívar, en Soledad. Tres hombres fueron asesinados y otras cuatro personas resultaron heridas cuando un sicario llegó en motocicleta y abrió fuego contra quienes departían en un establecimiento comercial. Entre las víctimas mortales se encontraba Carmelo de Jesús Chueco Escobar, quien, según la Policía, registraba una anotación judicial por el delito de concierto para delinquir.
Dos días después, el barrio Los Almendros volvió a poner a Soledad en el centro de la violencia. Allí, hombres armados atacaron a un grupo de personas que celebraba el bicampeonato del Junior, dejando tres hombres muertos y una mujer herida. Las víctimas alcanzaron a ser trasladadas a centros asistenciales, pero tres de ellas fallecieron debido a la gravedad de las lesiones ocasionadas por los disparos.
La tercera masacre ocurrió el pasado 28 de junio en el barrio Los Olivos, en Barranquilla. De acuerdo con las autoridades, cuatro hombres llegaron en dos motocicletas hasta un estadero ubicado sobre la vía Circunvalar. Tras ingresar al establecimiento buscando a una persona, dispararon indiscriminadamente cuando emprendían la huida. Tres personas murieron en el lugar y una cuarta falleció posteriormente en un centro asistencial, mientras otras tres quedaron heridas.
Una nueva estructura entra en escena
La aparición de ‘La Nueva Generación’ se conoció públicamente esta semana a través de un video en el que Otón Alfredo Peralta Estupiñán, recluido en la cárcel de máxima seguridad de Valledupar, realizaba presuntas exigencias extorsivas en nombre de esa organización y señalaba a alias ‘El Menor’ como su máximo jefe, lanzando además un desafío a alias ‘Castor’, antiguo líder de la estructura a la que pertenecía.
Días después, el nombre de ese grupo volvió a aparecer en un panfleto difundido en redes sociales, en el que amenazaban con ejecutar nuevos ataques sicariales tras el asesinato de la joven Gloria Vanessa Triviño Barrios, ocurrido en el barrio Costa Hermosa. Para las autoridades, ambos hechos hacen parte de las verificaciones que se adelantan sobre la posible consolidación de una nueva organización criminal en la ciudad.
El investigador y politólogo Alejandro Blanco, profesor de la Universidad Libre, aseguró que la aparición de este nuevo actor genera preocupación, aunque afirmó que era un escenario que ya se venía anticipando por la circulación de panfletos firmados por distintas estructuras criminales. En su concepto, Barranquilla atraviesa desde hace varios años una disputa por el control de economías ilegales como la extorsión y el microtráfico, por lo que la entrada de una nueva organización incrementa la competencia y el riesgo de nuevos hechos violentos.
El académico explicó que este fenómeno corresponde a un proceso de fragmentación criminal. Según indicó, cuando las organizaciones atraviesan negociaciones, reacomodos o crisis internas, los mandos medios suelen romper lealtades y conformar nuevas estructuras para disputar territorios y fuentes de financiación. Ese escenario, advirtió, multiplica los enfrentamientos y hace más difícil el control de la violencia por parte de las autoridades.
Blanco también señaló que la respuesta del Estado no puede limitarse al incremento del pie de fuerza. A su juicio, es necesario fortalecer de manera paralela la administración de justicia y el sistema penitenciario, pues las capturas, por sí solas, no garantizan una reducción sostenida de la criminalidad si no existe capacidad para judicializar y mantener recluidos a quienes integran estas organizaciones.
Finalmente, el experto planteó que Barranquilla podría convertirse en una especie de laboratorio de las políticas de seguridad del nuevo Gobierno, teniendo en cuenta el protagonismo que tuvo la ciudad durante la campaña presidencial y la cercanía entre la administración distrital y el presidente electo. En ese contexto, sostuvo que las decisiones que se adopten en los próximos meses serán determinantes para contener la expansión de las nuevas estructuras criminales y evitar que la disputa por el territorio siga cobrando vidas en el Atlántico.
Redacción: Alejandro Sandoval
Foto: Noticias Coopercom
