En un operativo de cooperación internacional desarrollado entre autoridades de Ecuador, Colombia y Estados Unidos, fue capturado en Barranquilla Galo Javier Suárez Román, conocido con el alias de ‘Gato Negro’, señalado como el segundo máximo cabecilla de la organización criminal ecuatoriana Los Tiguerones.
La detención fue confirmada por el ministro del Interior de Ecuador, John Reimberg, quien destacó que el procedimiento fue posible gracias al trabajo conjunto de la Policía Nacional del Ecuador, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), la Agencia de Alguaciles Federales de Estados Unidos (U.S. Marshals), a través de su Unidad de Investigación de Fugitivos, y la Policía Nacional de Colombia.
Alias ‘Gato Negro’ era buscado mediante una notificación roja de Interpol y permanecía prófugo desde 2019, año en el que escapó de la Penitenciaría del Litoral, donde cumplía una condena de 26 años de prisión por un homicidio cometido en 2017.
Las autoridades ecuatorianas lo ubican como el segundo hombre en la estructura criminal de Los Tiguerones, solo por debajo de alias ‘Willy’ (William Alcívar), considerado el máximo jefe de esa organización delincuencial. Tras su captura, el Gobierno de Ecuador anunció que en las próximas horas iniciará el proceso para su traslado al país, donde será recluido en el Centro de Privación de Libertad El Encuentro y deberá responder ante la justicia.
Además de la condena que ya pesaba en su contra por asesinato, Suárez Román enfrenta una investigación por su presunta participación en la planificación y financiación de un atentado terrorista dirigido contra el propio ministro del Interior, John Reimberg.
Los Tiguerones surgieron como una facción disidente de Los Choneros tras el asesinato de alias Rasquiña. Desde entonces, la organización consolidó su presencia en sectores de Guayaquil, especialmente en Nueva Prosperina, y posteriormente extendió sus operaciones hacia Esmeraldas y otras provincias, dedicándose a actividades como extorsión, tráfico de drogas, robos y otros delitos.
Las autoridades ecuatorianas calificaron la captura como un nuevo golpe contra una de las estructuras criminales más peligrosas del país y resaltaron la importancia de la cooperación internacional para ubicar y capturar a objetivos de alto valor que buscan ocultarse fuera de Ecuador.
