“Gracias, mamá”. Esa fue la frase que, sin saberlo, quedó grabada para siempre en la memoria de Aliana Duque, madre de Celeste Valentina Osorio Duque, la niña de dos años que murió tras recibir un disparo en la cabeza durante el ataque armado contra la panadería de su familia en el municipio de Polonuevo.
“Yo le estaba dando su comida y me dijo: ‘Gracias, mamá’. Después me abrazó y volvió a decirme: ‘Gracias, mamá’. En ese momento no entendí nada. Ahora siento que se estaba despidiendo de mí y yo no lo sabía”, relató entre lágrimas la mujer, quien aseguró que lo único que espera ahora es que el crimen de su hija no quede en la impunidad.
“Lo único que le pido es que esto llegue a muchos lugares y que hagan justicia. Que hagan justicia por mi niña, porque esto no se puede quedar así. Ella no era mala, nosotros no somos malos. Lo único que hemos hecho es trabajar para sacar adelante nuestro negocio”, expresó.
Durante la entrevista, Aliana también habló sobre la captura de su compañero sentimental, John Osorio, ocurrida el pasado 10 de junio. Según contó, ese procedimiento marcó profundamente a la pequeña Celeste. “Ese día llegaron y entraron apuntándonos. Ni siquiera tocaron la puerta. Mi esposo alcanzó a decirles que ya les abría, pero ellos irrumpieron de una vez. Después de eso tuve que llevar a mi hija al psicólogo y ya la habían remitido al psiquiatra porque quedó muy afectada. Ella era demasiado apegada a su papá”, recordó.
La mujer relató que Celeste solía acompañarla cuando iba a llevarle comida a su padre y siempre encontraba la forma de expresarle su cariño.
“Desde el portón le gritaba: ‘Papá, te amo’. Le llevaba un bombón, algún dulce, cualquier detalle. Incluso peleaba con los policías porque quería entrar a verlo. Todo el que le preguntaba por su papá, ella respondía orgullosa y contaba lo que había pasado”. Aliana también recordó que días antes del atentado la familia había denunciado amenazas extorsivas y que la Policía mantenía vigilancia frente al establecimiento. Sin embargo, eso no impidió que el ataque se consumara.
“Los policías estaban al frente. Todo pasó por una ventana que da hacia la calle. Cuando reaccionamos ya habían disparado. Yo quedé en shock. Después, cuando vi el video, fue cuando entendí todo lo que había pasado”. Con la voz quebrada, relató el último momento que compartió con su hija en la clínica, antes de despedirse para siempre. “Aunque ya sabía cómo estaba, no me importó. La abracé, la besé, le dije que la amaba y que siempre la voy a amar. Le dije que era mi princesa, mi reina”.
En sus manos sostenía la muñeca favorita de Celeste. Explicó que decidió conservarla para acompañar a la pequeña en su último adiós. “Esta muñeca va a ir con ella. Se la voy a poner en su cajón porque a ella nunca le gustaba estar sola. Hasta para ir al baño me decía: ‘Mamá, acompáñame’. Yo nunca la dejaba sola”.
Finalmente, la mujer defendió nuevamente la inocencia de su esposo y aseguró que toda la familia ha vivido del trabajo honrado durante años.
“Nosotros tenemos un negocio que abrió mi suegro con mi suegra hace 25 años. Hace cuatro años lo administrábamos mi esposo y yo. Trabajábamos desde las siete de la mañana hasta las once de la noche. Cualquier persona podía llegar, comprar o sentarse a tomar una gaseosa. Lo único que pedimos ahora es justicia por nuestra hija y que se conozca la verdad”.
Redacción: Alejandro Sandoval
Foto: Alejandro Sandoval
