Colombia ha brillado en los Juegos Suramericanos, el certamen múltiple más joven del continente americano, porque comenzó en 1978, cuando ya existían los otros torneos regionales de mayores, los Centroamericanos y del Caribe, los Bolivarianos y los Panamericanos.
Como se acerca la décima tercera edición, que se celebrará del 12 al 26 de septiembre de 2026, en la provincia de Santa Fe, Argentina, queremos recordar a las más destacadas figuras colombianas en la historia del certamen y en el marco de la celebración de los 90 años del Comité Olímpico Colombiano.

El primero de ellos es el nadador antioqueño Alejandro Bermúdez, apodado el Flaco, un hombre de más de 1,90 metros de estatura, ganador de seis medallas, cuatro de oro, una de plata y una de bronce, en una sola celebración de Juegos Suramericanos, los correspondientes a Cuenca, Ecuador, en 1998; poseedor de 94 marcas nacionales; ganador del mayor número de medallas de oro en Juegos Nacionales, 27, en tres ediciones, del certamen; consagrado en todos los certámenes regionales del ciclo olímpico, y presente en tres Juegos Olímpicos, Barcelona 1992, Atlanta 1996 y Sidney 2000. Igualmente, en el ranking mundial (piscina de 25 metros), llegó a ocupar el puesto 26 en la prueba de 400 metros combinados, y el 59, en los 200 metros combinados.
Nacido en Medellín, el 30 de marzo de 1975, en el hogar de Guillermo Bermúdez y Eugenia Tamayo, Alejandro Bermúdez estudió en el Colegio San Ignacio, al mismo tiempo que practicaba la natación, y lograba, en la década de los años 90 del siglo XX, convertirse en el mejor nadador colombiano, digno heredero de la gloria gestada por su paisano Pablo Restrepo, primer nadador colombiano en alcanzar una final olímpica, en Moscú 1980.
Pupilo del recordado técnico también paisa Raúl I. González, Raulí, gestor de varias generaciones nadadores, Alejandro emergió a los primeros lugares de la natación colombiana al final de los años 80 del siglo anterior, especialmente en las pruebas de 200 y 400 metros combinado individual, 400 metros libres y 200 espalda.

En Australia pulió sus capacidades
Antes de los Juegos Nacionales Barranquilla 1992, cuando ya poseía nueve marcas nacionales, y tenía como objetivo máximo en su vida como nadador ser campeón olímpico decidió viajar a Australia para prepararse durante tres meses en el Club Commerce, una de las más antiguos instituciones formadoras de nadadores en el continente oceánico. El deportista cuenta que en Australia cambió su modesta mentalidad: “Aprendí mucho, en especial en el tema psicológico, porque empecé a ver cada competencia como la última, en la que se debe nadar hasta matarse, factor que en Colombia muchas veces se descuida o da pereza enfocarlo de esa manera. Allá le inculcan a uno una mentalidad distinta al entrenar, porque lo vuelven más agresivo frente a las competencias y a las marcas, aunque también le inculcan comportamientos equilibrados, que le permiten al deportista saber manejar la victoria y la derrota”.
Bermúdez logró finalmente 10 medallas de oro en esos Juegos Nacionales, con cinco marcas nacionales, dos registros para la historia del certamen, que demostraron los progresos dejados por su preparación en el continente oceánico.
Estos fueron los registros logrados en Barranquilla:
En 200 metros combinado individual, con 2.11.92, para la categoría juvenil B.
En 400 metros libres, con 4.03.60, nueva marca en todas las categorías.
En 400 combinado individual, con 4.33.96, también marca para todas las categorías de la natación.
200 metros espalda, con 2.07.97, marca nacional absoluta.
Como parte del relevo antioqueño de 4×100, con un tiempo de 3.41.03, que se convierte en marca nacional en la división B.

Tres Juegos Olímpicos
En ese mismo año 92, conformó la delegación nacional que participó en los Juegos Olímpicos de Barcelona, España, en los cuales considera que aprendió, para continuar su carrera deportiva.
En el siguiente ciclo olímpico se consagró en todos los certámenes regionales y obtuvo nueve medallas de oro en los Juegos Nacionales, celebrados en Bucaramanga, último escalón en su preparación para los Olímpicos de Atlanta, programados en el mes siguiente. A pesar del éxito obtenido, no fue incluido en el programa Deportista Apoyado, de Coldeportes, lo que le generó una fuerte molestia: “Me pareció injusto –dice el deportista- que no se me hubiera incluido en ese programa para los Juegos Olímpicos, bajo la disculpa que tenía patrocinio privado. Creo que merecía el apoyo estatal, al margen de que mi carrera deportiva la hubiera realizado lejos de mi país y con mis propios medios. Antioquia, en cambio, sí me brindo el respaldo que necesitaba”.
En Atlanta 1996, Bermúdez fue quinto en la final B, de los 400 m combinados, resultado que en vez de generarle una enorme satisfacción le provocó una de sus más grandes frustraciones deportivas, porque anhelaba estar en el podio.
En sus terceros Juegos Olímpicos, los de Sidney 2000, en los que terminó en los puestos 28, en los 200 metros espalda, y 35 en los 400 metros libres.

La consagración en los Juegos Suramericanos
Dos años después, Alejandro Bermúdez logró su histórica presentación en los Juegos Suramericanos celebrados en Cuenca, Ecuador, en los cuales se consagró como el mejor colombiano, al lograr cuatro medallas de oro para nuestro país, en los 400 metros libres, los 200 metros espalda, los 200 metros combinados y los 400 metros combinados.
Durante la época, su espíritu aventurero y ambicioso lo llevó a viajar a Miami, Estados Unidos, para adelantar sus estudios universitarios y titularse como profesional en Negocios Internacionales.
En 1999, cuando aún era nadador y ya profesional en la carrera elegida ejerció su primer cargo, desde luego en el campo deportivo, porque fue gerente del Centro de Alto Rendimiento Deportivo de Indeportes Antioquia.

Simón y Lucas, sus mejores legados
Luego del retiro, Alejandro contrajo matrimonio con Carolina Santamaría, excampeona de esquí náutico, con quien tuvo dos hijos, Simón y Lucas, quienes son nadadores como su padre, especialmente Simón, quien, además de ser idéntico físicamente a Alejandro, ha logrado destacarse en certámenes como el US Open, uno de los abiertos más destacados de Estados Unidos, en los cuales ha logrado clasificar a tres finales (100 espalda, 200 mariposa, y 100 mariposa). Además, conquistó ocho medallas de oro en un Nacional Interclubes, en Barranquilla.
Simón está tan convencido de lo que quiere y de la herencia recibida, que ha confesado que quiere ser medallista olímpico, para coronar el sueño de su padre y el propio, en pruebas combinadas y de espalda. “Yo veo todo lo que hizo mi papá en la natación y, sin duda, él se convierte en un ser que me inspira”.
Alejandro por su parte señala: “Eso me llena de alegría, pues en realidad he sido muy cauto para no influenciarlo y no ponerle una presión innecesaria, ni a él ni a su hermano, más allá de que vienen en procesos diferentes. Me siento orgulloso de saber que ellos tienen metas claras y están comprometidos con sus sueños”.
