reinta y cinco personas privadas de la libertad participaron este martes en una jornada de limpieza y recuperación de espacios públicos en el sector de La Cordialidad, en Barranquilla, como parte de una estrategia que busca avanzar en sus procesos de reinclusión social y, al mismo tiempo, contribuir a la recuperación de entornos de la ciudad.
La actividad se desarrolló en el marco del programa Barranquilla Limpia y Linda, liderado por la gerente de ciudad, Ana María Aljure, y contó con la presencia del alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, y el ministro de Justicia.
Durante la jornada, los reclusos realizaron labores de limpieza y recuperación de espacios que, de acuerdo con la administración distrital, buscan transformar zonas deterioradas y generar un acercamiento entre las personas privadas de la libertad y la comunidad.
Para el alcalde Alejandro Char, este tipo de iniciativas representan una oportunidad para que quienes actualmente cumplen una condena puedan prepararse para regresar a la sociedad.
“¿De qué sirven las cárceles si no salen de ahí como un ciudadano nuevo, con una nueva oportunidad?”, cuestionó el mandatario, quien destacó la importancia de generar espacios para que estas personas puedan reconciliarse con la sociedad.
Char también resaltó que el objetivo es que, una vez recuperen su libertad, puedan hacerlo con nuevas expectativas y con herramientas diferentes para afrontar su regreso a la vida en comunidad.
La jornada se desarrolla además en medio de una estrategia que busca reforzar el control sobre las personas privadas de la libertad que, según las autoridades, podrían continuar vinculadas a actividades delincuenciales desde los establecimientos penitenciarios.
En las últimas semanas se han realizado varios traslados de reclusos desde cárceles de Barranquilla hacia establecimientos penitenciarios de otras regiones del país.
En un primer procedimiento fueron trasladadas 20 personas y posteriormente otras cuatro, para un total de 24. A esta cifra se sumaron 39 traslados más hacia cárceles de alta seguridad, alcanzando un total de 63 reclusos trasladados.
La medida busca dificultar las comunicaciones y evitar que desde los centros penitenciarios se continúen impartiendo órdenes relacionadas con estructuras dedicadas a delitos como homicidio, extorsión y otras actividades criminales.
Mientras los traslados buscan reforzar el control penitenciario y cortar posibles vínculos con organizaciones delincuenciales, iniciativas como la desarrollada este martes apuntan a la otra cara del proceso: preparar a las personas privadas de la libertad para una eventual reincorporación a la sociedad.
El reto para las autoridades será lograr que estas estrategias no se queden únicamente en el control de los establecimientos penitenciarios, sino que también permitan reducir la reincidencia y brindar oportunidades reales a quienes, una vez cumplan sus condenas, regresen a las calles de Barranquilla.
