La primera edición del Barranquilla Grande Big Band Fest cerró con una multitud en la Cancha de La Magdalena y una programación que llevó grandes orquestas y artistas a espacios públicos de la ciudad.
Durante cuatro días, las calles, plazas y escenarios de Barranquilla cambiaron de ritmo. El Barranquilla Grande Big Band Fest cerró su primera edición después de reunir a familias, visitantes y amantes de la música alrededor de grandes formatos orquestales en diferentes espacios de la ciudad.
El Centro Histórico y la Cancha de La Magdalena fueron algunos de los escenarios que recibieron una programación abierta y gratuita, convirtiendo estos lugares en puntos de encuentro para disfrutar de la música en vivo.
La propuesta reunió a agrupaciones y artistas de diferentes sonidos y generaciones. Entre las presentaciones estuvieron la Kike Purizaga Big Band junto a Cimarrón, la Cali Big Band con Jorge Celedón, la Pacífico Big Band FEM, dirigida por Lizzana Herrera, y la Casablanca Big Band, bajo la dirección de Rafael Sandoval, junto a Karen Lizarazo.
La última jornada trasladó la fiesta musical hasta la Cancha de La Magdalena, donde el público disfrutó de una noche que conectó el sonido de las grandes orquestas con la música del Caribe y Latinoamérica.
Uno de los momentos destacados estuvo a cargo de la Pachalo’s Big Band, dirigida por Rafael Gavilán, que compartió escenario con la artista cubana Aymée Nuviolaen un homenaje a la herencia musical de Celia Cruz.
El cierre estuvo protagonizado por la Yuri Buenaventura Big Band, dirigida por Andrés Gómez, junto al reconocido salsero colombiano Yuri Buenaventura, quien puso el broche final a cuatro días de conciertos.
Para Giovanni Lanzoni, fundador y codirector del festival, la respuesta del público demuestra el vínculo que existe entre Barranquilla y la música.
“Ver las plazas y los barrios colmados de familias enteras disfrutando de estas agrupaciones confirma que Barranquilla tiene un corazón musical inmenso”, señaló Lanzoni al hacer un balance de esta primera edición.
Con esta experiencia, el Big Band Fest dejó una nueva propuesta dentro de la agenda cultural de Barranquilla: llevar grandes producciones musicales directamente a los espacios públicos y acercarlas a públicos de todas las edades.
La primera edición terminó, pero la apuesta queda planteada para que las plazas y escenarios de la ciudad continúen siendo puntos de encuentro alrededor de la música.
