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A 14 años de la partida de Esther Forero, la novia de Barranquilla

por Redacción: Noticias Coopercom

Han pasado 14 años desde que Barranquilla despidió a una de sus hijas más queridas: Esther Forero Celis, la cantante, compositora y gestora cultural que con su voz y su pasión logró que la ciudad volviera a brillar bajo la luz de los faroles. 

Falleció el 3 de junio de 2011, a los 91 años, tras enfrentar varios quebrantos de salud. Sin embargo, su legado sigue vivo en cada rincón de la ciudad, especialmente durante la época del Carnaval, donde su espíritu parece volver en cada tambor y en cada canto.

Conocida como “la eterna novia de Barranquilla”, Esther fue mucho más que una intérprete. Fue una embajadora de la cultura del Caribe colombiano, una mujer adelantada a su tiempo que llevó los sonidos de su tierra por América Latina, Europa y el mundo, siempre con orgullo, siempre con el nombre de su ciudad en alto.

Su legado musical es vasto y profundamente arraigado en el corazón popular. Temas como La Guacherna, Mi vieja Barranquilla y Volvió Juanita no solo forman parte del repertorio tradicional de la región, sino que se han convertido en verdaderos himnos que evocan alegría, nostalgia y pertenencia.

Pero quizá uno de sus aportes más significativos fue el rescate de una tradición que hoy es símbolo del Carnaval: la Guacherna. Inspirada por los desfiles nocturnos que recordaba de su infancia, Esther impulsó su regreso en la década de los años 70, logrando que la ciudad reviviera el desfile de luces, tambores y faroles que hoy abre oficialmente el Carnaval de Barranquilla. Gracias a ella, la noche se convirtió en escenario de fiesta, color y tradición.

Esther Forero fue una mujer de múltiples talentos: además de cantar y componer, fue locutora, conductora de programas radiales y promotora incansable de artistas y ritmos costeños. Su vida fue un puente entre generaciones, entre lo local y lo internacional, entre la memoria y la esperanza.

Hoy, 14 años después de su partida, Barranquilla no la olvida. Cada año, su imagen vuelve a danzar entre cumbiambas y comparsas, entre gaitas y tambores. Porque Esther no solo creó canciones, sino que tejió una identidad; no solo organizó un desfile, sino que devolvió la magia de celebrar bajo las estrellas.