La conmemoración coincide con los 40 años de la despedida de San Juan Pablo II desde la Catedral Metropolitana y marca el camino hacia el centenario de la jurisdicción eclesiástica en 2032.
Este martes 7 de julio, la Arquidiócesis de Barranquilla conmemora 94 años de historia como iglesia particular, una fecha que invita a agradecer por la misión evangelizadora, pastoral y social que ha acompañado el crecimiento espiritual de los fieles del Atlántico durante casi un siglo.
La historia comenzó el 7 de julio de 1932, cuando fue creada la Diócesis de Barranquilla a partir del territorio de la entonces Arquidiócesis de Cartagena, coincidiendo con el naciente departamento del Atlántico. Décadas después, el 25 de abril de 1969, el papa Pablo VI elevó la jurisdicción eclesiástica a la categoría de arquidiócesis metropolitana, consolidándola como sede principal de la provincia eclesiástica del Caribe colombiano.
Con el lema “94 años caminando juntos”, la Iglesia arquidiocesana celebra este nuevo aniversario mientras continúa preparándose para la conmemoración de su centenario en 2032.
A lo largo de su historia, la Arquidiócesis ha sido guiada por los obispos Luis Calixto Leiva Charry (1934-1939), Joaquín García Benítez, administrador apostólico (1939-1942), Julio Caicedo Téllez, S.D.B. (1942-1948), Jesús Antonio Castro Becerra (1948-1953), Francisco Gallego Pérez (1953-1959), Germán Villa Gaviria, primer arzobispo (1959-1987), Félix María Torres Parra (1987-1999), Rubén Salazar Gómez (1999-2010), Jairo Jaramillo Monsalve (2010-2017) y Pablo Emiro Salas Anteliz, quien ejerce el ministerio arzobispal desde 2017.
Como obispos auxiliares han servido Carlos José Ruiseco, Ugo Puccini Banfi, Óscar Aníbal Salazar, Luis Antonio Nova Rocha, Víctor Antonio Tamayo Betancourt y Edgar Jesús Mejía Orozco.
Cuarenta años de la despedida de San Juan Pablo II
La conmemoración de este 7 de julio también recuerda un acontecimiento que quedó grabado en la memoria de los católicos del Caribe colombiano: los 40 años de la despedida de San Juan Pablo II desde el balcón de la Catedral Metropolitana de Barranquilla, durante su visita apostólica a Colombia en 1986.
En medio del dolor que vivía el país tras la tragedia de Armero, el pontífice llegó con un mensaje de esperanza y reconciliación. Desde la plaza que hoy lleva su nombre, miles de personas, vestidas de blanco y agitando pañuelos, acompañaron el emotivo momento en el que el Papa se despidió del pueblo colombiano entre cantos y oraciones.
Cuatro décadas después, la Arquidiócesis de Barranquilla mantiene vivo el legado de aquella visita, recordándola como un signo de esperanza, unidad y amor por Colombia.
Con esta celebración, la Iglesia arquidiocesana renueva su compromiso de seguir anunciando el Evangelio y caminando junto a las comunidades del Atlántico, con la mirada puesta en el gran jubileo de sus 100 años en 2032.
