Hay obras que se miden en metros cuadrados, toneladas de acero y cifras de inversión, pero hay otras que se construyen también con memoria, orgullo y sentimientos. En la sede centro de la Universidad del Atlántico, una de esas historias comienza a levantarse literalmente ante los ojos de estudiantes, egresados y trabajadores de la institución.

En el lugar donde durante años estuvieron espacios asociados a Arquitectura y Derecho, y donde hoy funcionan zonas de parqueaderos, posgrados y cursos libres, las máquinas y los trabajadores ya dieron paso a una nueva imagen. Las varillas y el acero empiezan a enfilarse para levantar la estructura que sostendrá los ocho pisos del nuevo edificio.
El gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, resume el significado de esta transformación desde una perspectiva que va más allá de la infraestructura. “Aquí está el sentimiento del alma mater, de toda la gente que estudia aquí en la universidad. Queremos que el uniatlanticense tenga nuevamente aquí su casa para seguir formándose”, expresó.
La intervención hace parte del Plan Integral de Infraestructura de la Universidad del Atlántico, una estrategia que supera los $148.304 millones y que tiene en la sede de la carrera 43 uno de sus principales escenarios. Los recursos son financiados con aportes de la estampilla Prociudadela de la Gobernación del Atlántico y del Sistema General de Regalías (SGR). En la sede centro se ejecutan proyectos por $125.000 millones, orientados a consolidar un nuevo polo académico, cultural y administrativo para el departamento.
La nueva edificación tendrá aproximadamente 14.500 metros cuadrados de construcción, un sótano con capacidad para 200 vehículos y ocho pisos destinados a una amplia oferta académica. En su interior se proyectan 70 aulas, además de espacios administrativos, biblioteca, auditorio y cafeterías.
Pero la dimensión más importante de esta obra estará en las oportunidades que podrá generar. De acuerdo con el proyecto, la infraestructura permitirá atender hasta 3.000 estudiantes por jornada y alcanzar cerca de 6.000 estudiantes en dos jornadas, especialmente en programas de posgrados, cursos libres y extensión.
“Esto nos va a dar toda la posibilidad de que el uniatlanticense tenga en su alma mater un proceso de capacitación constante y permanente, para que pueda seguir haciendo sus posgrados, doctorados y maestrías”, destacó Verano.
La obra también está concebida bajo criterios de sostenibilidad. El edificio incorporará características bioclimáticas y sistemas que permitirán regular aspectos como el consumo de energía y la climatización, buscando que la nueva infraestructura sea eficiente y sostenible en el tiempo.
Para Pedro Lemus, secretario General de la Gobernación del Atlántico, llegar a la etapa estructural tiene un significado especial. “La curva más dura ya la pasamos, que fue la parte de demoliciones y cimentaciones. Hoy podemos decir que estamos en un 20 o 25 por ciento de avance”, explicó.
“Aquí pueden venir egresados de todas las universidades, especialmente de los estratos 1, 2 y 3, a complementar su proceso formativo”, señaló.
Fuente: Gobernación del Atlántico
