Con una asistencia masiva en la Plaza de la Paz, Barranquilla fue testigo de la coronación de los reyes centrales del Carnaval de la 44, Sharon Hurtado y Luis Mauricio Aragón, así como de los reyes infantiles, Ashley Sofía Gómez y Germán Javier Palomino Montes.

El acto oficializó, desde ya, el inicio del Carnaval del Bordillo: el carnaval del pueblo, ese en el que “cabemos todos”.
El espectáculo, de marcado componente teatral y musical, titulado “Barranquilla, la gran experiencia”, reunió en un mismo escenario a más de mil bailarines pertenecientes a danzas patrimoniales como Congo Reformado, Cumbión Costeño, Cumbiamba La Taruya, Cumbiamba La Veterana de Galapa, Garabato Marco Fidel Suárez, Cipote Garabato, Danza Gusano de Zapayán, Danza de Coyonguito (Sosa), Danza del Caimán Juvenil y Las Iguanas de Malambo. A estas manifestaciones se sumaron escuelas y comparsas como Academia JH de D, Escuela de Arte Marleny, MagendeKele, Evolux Dance Company, Fusión Caribe, UniSimón, Comparsa Fantasía Imperio, Comparsa Dacaná, Corporación Artística Luis Soto Durán, Escuela Top Dance, Colegio San José, Dance Studio Jennifer González, Shamcia y Mandragorart.
La narrativa del montaje, construida a partir del universo literario de David Sánchez Juliao, puso en escena la identidad y la cotidianidad del Caribe colombiano, revelando —en esencia— la Barranquilla de hoy. De manera complementaria, el realismo mágico de Gabriel García Márquez se hizo presente como hilo poético y simbólico, aportando profundidad y fuerza estética al relato escénico. Uno de los grandes atractivos de la noche fue la participación protagónica de los hacedores del Carnaval del Bordillo, reafirmando el carácter popular y comunitario del espectáculo.
El show
La noche abrió su telón con un acto de revelación. En la primera escena, la reina Sharon Hurtado emergió desde el corazón del escenario, elevándose en un ascensor hasta alcanzar cerca de cuatro metros de altura. A su alrededor, siete grupos coreográficos acompañaron su ascenso, marcando el inicio de un relato cargado de magia, memoria y celebración.
El segundo acto rindió homenaje al cuerpo y al ritmo ancestral del mapalé. El momento estuvo marcado por las primeras estrofas de El Pescador, de Totó la Momposina, que resonaron en la voz del rey momo Luis Mauricio Aragón, quien apareció navegando en una canoa, como surgido de las aguas de la tradición. En un gesto simbólico, lanzó una atarraya de luces LED que, al recogerse, dio paso a una gran red sostenida por hombres vestidos de plata. Bajo ella, mujeres ataviadas en tonos azules y plateados se movían como peces al ritmo frenético del mapalé. El sonido se expandió por todo el escenario y, al compás del son y de los golpes profundos del baile, Sharon y Luis se encontraron en el centro para danzar juntos, fundiendo sus pasos en un mismo pulso.
Bajo la atmósfera del realismo mágico, el tercer momento dio paso a los reyes infantiles, Ashley Sofía Gómez y Germán Javier Palomino Montes. Ashley apareció vestida de mariposa, evocando las mariposas amarillas de Gabriel García Márquez, mientras Germán encarnó la figura de un cazador. Al cierre de la escena, la reina infantil fue elevada sobre el escenario, recreando su vuelo, como si la fantasía hubiese quedado suspendida en el aire.
El bullerengue hizo retumbar el cuarto acto. La artista Linica irrumpió en escena interpretando Manduco, acompañada por la reina Sharon. Luego, los reyes infantiles se robaron los aplausos con una coreografía al ritmo de Hips Don’t Lie, de Shakira, desatando la ovación del público.
Los homenajes continuaron en la quinta escena, dedicada al fallecido Edwin Madera, fundador y expropietario de La Troja. El escenario se transformó en un club salsero: Sharon apareció por el costado izquierdo y Luis Mauricio por el derecho, mientras Ashley y Germán ocuparon las tarimas superiores. Bailarines acompañaron a la reina en el escenario principal y, tras ascender a las plataformas, dieron paso a un vibrante duelo de baile entre los reyes adultos y los infantiles. El rey momo, en medio del ritmo, compartió pista con varias bailarinas que luego ocuparon distintos niveles del montaje escénico.
La sexta escena rindió tributo a la tradición con la presencia de su majestad, la cumbia. Sharon y Luis Mauricio bailaron en la tarima central al ritmo de esta danza, avanzando hacia el público, mientras los reyes infantiles ingresaron bailando al son del garabato, símbolo de la vida que vence a la muerte.
En el séptimo momento, el corazón de la noche latió por Barranquilla. El homenaje a la ciudad comenzó con Luisma, quien interpretó Luna de Barranquilla. Luego, como en una secuencia coreografiada por la nostalgia, Reyzon entonó Barranquilla Barranquilla; Lalie, Canto a Barranquilla; Jeanpi, Se va el caimán; Ache, Te olvidé; Savannah, La Guacherna; Giany, Regalo a Barranquilla; Amaya, Tambores de Carnaval; Edd, En Barranquilla me quedo; y Linica y Jorge, Mi vieja Barranquilla. En paralelo, las pantallas proyectaron imágenes de íconos de la ciudad como Shakira, Sofía Vergara, Marvel Moreno y Alejandro Obregón, entre otros.
El ambiente verbenero se apoderó del escenario en la octava escena, con los reyes bailando junto a bailarines y acompañantes sorpresa. En la novena, el montaje se transformó para rendir homenaje a los migrantes: sonidos de barcos y gaviotas envolvieron el espacio, mientras en las pantallas aparecían imágenes del muelle, un barco y, finalmente, el faro de Puerto Colombia.
El décimo y más esperado momento de la noche llegó con la coronación. Entre gritos, aplausos y ovaciones, Sharon Hurtado fue coronada por Lex Estarita, reina del Carnaval de la 44 2025. Posteriormente, Luis Mauricio Aragón recibió su tocado de manos de Juan Rivera Alvarado, rey momo del Carnaval de la 44 2025. Acto seguido, fueron coronados los reyes infantiles. Las palabras tomaron entonces protagonismo y Sharon inició su mensaje ante el público.
Vestidos de los reyes
Sharon deslumbró con un vestido de la firma del diseñador Alfredo Barraza. La creación, titulada Carnaval de mil colores, fue intervenida con apliques de pedrería en múltiples tonalidades. La falda, de silueta principesca, se desplegaba en un juego de plumas moradas, naranjas, turquesas, amarillas, ocres, verdes y doradas, mientras los hombros se elevaban con plumas de faisán multicolores, aportando dramatismo y majestuosidad a su presencia escénica.
Por su parte, el rey momo Luis Mauricio lució Remolinos de nostalgia, una propuesta que dialoga directamente con la canción Mi vieja Barranquilla, utilizando el remolino como metáfora del recuerdo: pensamientos que giran, regresan, se mezclan y permanecen. Un tributo a lo que fuimos, a lo que somos y a lo que seguimos siendo, incluso cuando el tiempo avanza.
La reina infantil Ashley brilló en su coronación con Florecer de alba, diseño del creador Jean Robechi. El vestido fue elaborado con pedrería en diversos formatos de color tornasol y strass plateado, complementado con plumas de avestruz y telas nobles como podesuá rígida y mikado en tono palo de rosa.
Melodía Real fue el nombre del vestuario que lució el rey infantil Germán Palomino, una creación del diseñador Rafael Ballestas que conjuga delicadeza, inocencia, fantasía y tradición carnavalera. La pieza está confeccionada sobre una base de tonos pastel iridiscentes, con detalles tornasolados, pedrería dorada y cristales transparentes.
