Barranquilla y el Caribe se alistan para una nueva final del fútbol colombiano en épocas decembrinas, donde la ciudadanía respira un ambiente de alegría y al unísono respaldan el ‘Junior días’. En esta ocasión, los barranquilleros esperan con ansias la final de vuelta de Tolima vs. Junior este martes a partir de las 7:30 de la noche en el Estadio Manuel Murillo Toro de Ibagué.

Luego de la espectacular fiesta futbolera vivida el pasado viernes 12 de diciembre, en la que Junior venció 3-0 a Tolima, la ciudadanía se encuentra muy entusiasmada de lo que puede ser este encuentro de vuelta. Las emociones se multiplican más allá del resultado y de cómo el barranquillero vive el fútbol; además de verse fortalecida luego de la salida realizada en el estadio Metropolitano, lo que da impulso a la fiesta deportiva.
Desde muy temprano, cientos de hinchas salen de sus casas con la camiseta puesta con ansias de ver el partido; los comercios alistan sus espacios para recibir a los hinchas que con fervor buscan dónde disfrutar del encuentro con sus seres queridos y más allegados. Y para quienes aún no tienen sus camisetas, las ventas de estas se incrementan en distintos puntos de la capital del Atlántico. Más allá de lo deportivo, un momento de fortalecimiento de la economía, teniendo en cuenta que el partido se realizará fuera de la ciudad.

De momento, zonas como bares, discotecas, restaurantes o inclusive tiendas de barrio prevén un aumento de sus ventas para este martes de más de un 50%, acompañados de la emoción de ver la final. Asimismo, las autoridades de seguridad garantizarán que la fiesta se viva en paz y que, en caso de una posible celebración, se lleve a cabo con tranquilidad. Más de mil hombres y mujeres se desplegarán por toda la ciudad para cuidar de los barranquilleros que disfrutarán la final.
En la previa de la final muchos hinchas se preparan para armar su combo y salir a disfrutar del encuentro, además de disfrutar en conjunto con más personas quienes comparten la misma pasión.
La fiesta del fútbol, más allá de mover pasiones, también se encarga de ser un dinamizador económico, donde la ciudad y, por supuesto, la región Caribe, desde su amanecer palpita con el sentir del Junior. Donde muchos esperan con alegría que el trofeo pueda llegar a Barranquilla y disfrutar de unas Navidades especiales y dar el puntapié inicial para lo que serán los Carnavales.
Fotos: Cortesía.
