sábado, mayo 16, 2026 11:17 am

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Barristas del Junior protestan frente a Medicina Legal

por Redacción: Noticias Coopercom

Los tambores retumbaban, las banderas ondeaban y los cánticos de protesta se elevaban frente a la sede regional de Medicina Legal en Barranquilla. No se trataba de una celebración futbolera, sino del reclamo desesperado de amigos y familiares de Michael Alberto Álvarez Camargo, barrista del Junior asesinado el pasado lunes en el barrio Rebolo. 

El dolor y la indignación tomaron forma de manifestación la tarde del jueves 24 de julio. Integrantes del Frente Rojiblanco Sur (FRBS), barra popular del club tiburón, llegaron con instrumentos y pancartas hasta las instalaciones del instituto forense para exigir la entrega del cuerpo del joven, que, según denuncian, llevaba varios días sin ser entregado a sus familiares. 

“No jueguen con el dolor de la gente”, reclamó un tío de Michael con la voz entrecortada. “Al arquitecto lo entregaron rápido, pero a mi sobrino no. Y ahora nos dicen que solo puede ir de aquí al cementerio, que ni funeraria ni casa. ¿Cómo vamos a despedirlo dignamente así?”, cuestionó. 

La protesta coincidió con un nuevo llamado de alerta del sindicato de trabajadores de Medicina Legal, que advirtió sobre lo que considera una crisis estructural en la morgue de la entidad. En un comunicado, Sindemedilegal denunció una sobreocupación crítica del cuarto frío, diseñado para 16 a 20 cuerpos, pero que, según afirman, ha llegado a albergar hasta 80 cadáveres. 

Esa situación, aseguraron, ha derivado en problemas sanitarios como malos olores, proliferación de insectos y riesgo para la salud del personal, que debe ingresar a diario a ese espacio saturado. El sindicato elevó la voz ante la Secretaría de Salud Distrital, solicitando una “visita urgente” para constatar las condiciones físicas y operativas del lugar. 

A la denuncia se sumó la Veeduría Ciudadana de la Región Caribe (VEECIRECAR), cuyo presidente, Rubén Moreno De Las Salas, afirmó que los olores provenientes del instituto afectan a la comunidad vecina, incluyendo a estudiantes del Instituto Educativo Inocencio Chincá. “El director ha tenido que mandar a los niños para sus casas. Hay más de 80 cadáveres y el cuarto no da abasto. Esto es insostenible”, dijo, proponiendo como solución la compra de contenedores refrigerados para aliviar la carga. 

La presión pública motivó una visita de inspección por parte de una comisión integrada por la Procuraduría Regional del Atlántico, la Personería Distrital y funcionarios de Salud Pública. El recorrido fue liderado por las directivas del instituto, Érika Vargas y Marjorie Cervantes, quienes acompañaron a los entes de control por las diferentes áreas del centro forense. 

Aunque los resultados finales de la inspección técnica están pendientes, el personero distrital, Miguel Ángel Alzate, ofreció un balance preliminar. “No evidenciamos ninguna falencia visible. Las instalaciones se encontraban en orden y nos informaron que solo había tres cuerpos en trámite legal”, señaló, desestimando, por ahora, la existencia de un represamiento. 

Según explicó, la percepción de colapso se habría generado por un aumento puntual de casos, como el incendio reciente que obligó a reforzar turnos. En cuanto a los olores, reconoció que se presentan brevemente al abrir las cámaras frías, lo cual calificó como un procedimiento normal. 

Sin embargo, tanto la Procuraduría como la Personería han decidido mantener una vigilancia preventiva y permanente sobre la situación, ante el incremento de denuncias y la tensión social que se ha generado en torno a la entrega de cuerpos y las condiciones sanitarias del instituto. 

Las estadísticas de Medicina Legal muestran una tendencia al alza indicando que 1.600 cadáveres fueron recibidos en 2023, 1.750 en 2024 y 968 en lo que va de 2025, con un promedio de cuatro ingresos diarios. Pese a ello, la institución asegura que su capacidad operativa no ha sido desbordada. 

Pero mientras los números parecen estar bajo control en los informes, la realidad en las puertas del instituto cuenta otra historia. La de familias que esperan, protestan y claman por poder despedirse de los suyos con dignidad. Como los allegados de Michael, que siguen sin respuestas, entre el dolor, la incertidumbre y el eco de los redoblantes que ayer no celebraban un gol, sino que exigían respeto. 

Redacción: judiciales