La madrugada en el corregimiento de San José de Saco, en Juan de Acosta, rompió su rutina con el estruendo de un operativo policial. En cuestión de minutos, la Policía Nacional, en coordinación con la Fiscalía General de la Nación, irrumpió en varias viviendas del barrio Villa Soledad. Era la fase decisiva de la “Operación Agamenón”, una ofensiva contra el homicidio y el crimen organizado en el Atlántico.
El objetivo era claro. Dar con el paradero de alias “El Negro”, cabecilla principal del ‘Clan del Golfo’ en la zona Vía al Mar, y de su hombre de confianza, alias “El Pava”. Ambos fueron sorprendidos en flagrancia. La requisa dejó como resultado la incautación de un revólver con seis cartuchos, 620 gramos de base de coca y un teléfono celular, pruebas que ahora hacen parte del expediente judicial.
Ocho años al mando del terror
Samuel Enrique Gutiérrez González, de 35 años, era conocido en el mundo criminal como “El Negro” o “Samuel”. Su historial dentro del ‘Clan del Golfo’ se extendía por ocho años, tiempo en el que se convirtió en la pieza clave para el tráfico de estupefacientes y la ejecución de homicidios selectivos en municipios como Tubará, Juan de Acosta, Piojó y Puerto Colombia.
La investigación reveló un plan macabro, pues Gutiérrez pretendía activar un “plan pistola” contra miembros de la fuerza pública en la región, una estrategia violenta que buscaba sembrar miedo y presión en las autoridades. Su prontuario ya registraba una anotación por concierto para delinquir con fines de narcotráfico del año 2020.
El hombre en las sombras
A su lado operaba Luis Luciano Romero Ochoa, alias “El Pava”, de 31 años, señalado de ser los ojos y oídos de la estructura criminal. Según los investigadores, se encargaba de vigilar y reportar los movimientos de la Fuerza Pública tanto en áreas urbanas como rurales del Atlántico. En su historial figuran dos anotaciones judiciales: aprovechamiento ilícito de recursos naturales renovables (2020) y explotación ilícita de yacimientos mineros y otros recursos (2017).
Un golpe que frena la violencia
La captura de estos dos hombres no solo significa la desarticulación parcial de la red criminal en la zona, sino que, según el coronel John Harvey Peña, comandante de la Policía Atlántico, evita la ejecución de ataques armados y golpea las finanzas de la estructura criminal.
Ambos detenidos fueron dejados a disposición de la Fiscalía General de la Nación, mientras las autoridades mantienen activa la invitación a la ciudadanía para denunciar cualquier actividad criminal a través de las líneas habilitadas.
Redacción: Alejandro Sandoval
