Durante la sesión plenaria de este 12 de noviembre, concejales de Barranquilla abrieron el debate sobre la situación y avance de demolición del antiguo puente Pumarejo.
La discusión fue inicialmente planteada por el concejal Estafanel Gutiérrez, quien destacó que la presencia de este antiguo puente sigue generando obstáculos para fortalecer el puerto de Barranquilla, dado que buques de gran calado no pueden pasar por la escasa altura de este. Gutiérrez también arremetió contra el gobierno nacional, mencionando que la Ministra María Fernanda Rojas ya había anunciado que en 2026 darían inicio las obras, pero estas no se encuentran contempladas en el Presupuesto General de la Nación.
Gutiérrez aseguró que no llevar a cabo las obras de demolición no solo le harían perder más de 750 mil millones de pesos al país (el costo de la construcción del nuevo puente), sino truncar el desarrollo de Barranquilla y el Atlántico, donde varios municipios ribereños se benefician del trabajo en el puerto de la ciudad.
“No es negociable que desde Bogotá sigan frenando el desarrollo del Atlántico. Hoy el puente antiguo se está cayendo a pedazos y representa una inversión de casi 800 mil millones de pesos que no cumple ninguna función. ¿Hasta cuándo vamos a esperar? Estamos viendo cómo los buques de mayor calado se van a puertos vecinos porque el antiguo Pumarejo no les permite ingresar al puerto de Barranquilla”, contó el concejal.

“Si hablamos de puestos de trabajo, honorables concejales, los pelados en los municipios ribereños, desde Sabana Grande, Repelón, Suan, Santa Lucía, le están exigiendo, le están pidiendo a los políticos hoy que le den una oportunidad laboral”, seguía el concejal Gutiérrez.
Por su parte, el concejal Antonio Bohórquez, recalcó que esta problemática tiene raíces en la bancada caribe del Congreso de la República, quienes no han hecho eco de esta problemática, además de arremeter con el gobierno anterior por no prever la demolición del antiguo una vez se aperturó el nuevo.

“Un puente que fue entregado en 2019. Uno no entiende la planificación de quienes gobernaban, que se presentaban como los buenos, los que querían a esta ciudad, y cómo gastaron más de 780 mil millones en una obra sin resolver el problema del anterior, convirtiéndolo en un elefante blanco”, aseguró.
Durante este debate se planteó realizar una discusión sobre este elefante blanco y algunos otros que se puedan presentar en la ciudad para conocer cómo actuar en pro de finalizar obras inconclusas que mejoren el desarrollo del territorio.
