La pérdida de control sobre sus estructuras zonales, las capturas de sus integrantes y las incautaciones de armas y estupefacientes estarían debilitando la capacidad operativa de Los Costeños, organización criminal liderada por Jorge Eliécer Díaz Collazos, alias Castor. En medio de ese escenario, las autoridades investigan posibles acercamientos entre miembros de esta estructura y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) para ejecutar acciones de intimidación en Barranquilla y su área metropolitana.
De acuerdo con información recopilada por investigadores de la Policía y la Fiscalía General de la Nación, los principales cabecillas de Los Costeños se encuentran recluidos en diferentes centros penitenciarios del país, una situación que habría afectado la cadena de mando y el control sobre quienes delinquen en los barrios.
Fuentes vinculadas a las investigaciones señalan que varios jefes zonales estarían actuando de manera independiente, especialmente en actividades como el cobro de extorsiones y la distribución local de estupefacientes. A este panorama se sumarían las incautaciones de armas de fuego, que habrían reducido la capacidad de respuesta violenta de la organización.
La pérdida de cohesión también estaría relacionada con el deterioro de las expectativas alrededor del proceso de paz que la estructura criminal intentó adelantar con el Gobierno nacional durante la administración del expresidente Gustavo Petro. Personas que conocieron esos acercamientos sostienen que la organización habría quedado sin un liderazgo capaz de imponer decisiones de manera uniforme entre sus integrantes.
En medio de esa fragmentación, los investigadores buscan establecer si algunos miembros de Los Costeños estarían haciendo acuerdos con el ELN. Una de las principales líneas de indagación se relaciona con la instalación de un cilindro y una bandera alusiva a esa guerrilla, el pasado 8 de octubre, en un sector de la avenida Murillo con Circunvalar, entre Barranquilla y Soledad.
Un informe de Policía Judicial, fechado el 12 de octubre de 2026, contiene fotografías y registros de cámaras de seguridad relacionados con estos hechos. En el expediente aparece mencionado Cleiver de Jesús Pérez Sánchez, alias Kleiver, quien habría participado en reuniones previas junto con otras personas presuntamente vinculadas a Los Costeños.
Según información conocida por los investigadores, las conversaciones encontradas en dispositivos móviles estarían relacionadas con la planeación de acciones destinadas a generar temor entre los habitantes y facilitar el cobro de extorsiones. También se examina material fotográfico que presuntamente mostraría la participación de varios integrantes de la estructura criminal en encuentros relacionados con la instalación de los elementos alusivos al ELN.
La hipótesis de las autoridades apunta a que la guerrilla podría estar buscando ampliar su influencia en Barranquilla mediante posibles alianzas con organizaciones delincuenciales que ya tienen presencia en el territorio. Sin embargo, el alcance de esos acercamientos y la eventual coordinación entre ambas estructuras aún deben ser establecidos dentro de la investigación.
Mientras avanzan las indagaciones, la Policía Metropolitana de Barranquilla mantiene operaciones contra las organizaciones criminales a través del Bloque de Defensa para la Seguridad Urbana, con el objetivo de contener las extorsiones, los homicidios y otras acciones violentas que afectan a la ciudad y los municipios vecinos.
Redacción: judiciales
