miércoles, junio 10, 2026 12:38 pm

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Cuando la tradición se hereda, Cipote Alegría y su historia en el Carnaval 

por Alejandro Sandoval Navarro

Carnaval del Suroccidente es un escenario donde, además de música y color, se construyen procesos sociales que han permitido que niños y jóvenes encuentren en la cultura un camino de formación y pertenencia. En ese contexto, la comparsa Cipote Alegría se ha consolidado como una de las agrupaciones que durante casi tres décadas ha trabajado por mantener vivas las tradiciones del Carnaval. 

La comparsa nació como respuesta a una necesidad concreta. Varios jóvenes que hacían parte del Congo Infantil Alegría crecieron dentro de ese proceso cultural y, al llegar a la adolescencia, se quedaron sin un espacio donde continuar su formación artística. 

“Cipote Alegría nace con la intención de recrear a los jóvenes en el Carnaval, porque la mayoría de los integrantes venían del Congo Infantil Alegría. Cuando ya tenían 15 o 16 años, no sabían para dónde irse, y nos pidieron que conformáramos una comparsa para seguir manteniendo ese legado”, explicó Rubén Sandoval Estren, director fundador. 

A partir de ese momento, la agrupación se convirtió en un puente entre la infancia y la vida adulta para decenas de jóvenes del sector, ofreciéndoles un espacio donde canalizar su energía, aprender disciplina y fortalecer valores a través de la danza. 

Actualmente, Cipote Alegría completa 28 años de trayectoria en el Carnaval de Barranquilla y 19 años de participación continua en el Carnaval del Suroccidente, consolidándose como una comparsa tradicional dentro de los desfiles del denominado Carnaval del siglo XXI. 

Para sus integrantes, pertenecer a la comparsa representa mucho más que salir a bailar en Carnaval. 

“La Cipote Alegría es lo que nos mueve, lo que nos empuja a trabajar y lo que nos impulsa cada vez más a querer seguir”, señaló César Pérez Aldana, director artístico. 

Ese sentimiento se refleja también en quienes forman parte del grupo como bailarines. 

“Cipote Alegría para mí significa alegría, ganas de seguir adelante, motivación y fuerza”, expresó Ronaldo Sandoval González, integrante de la comparsa. 

Uno de los ejes del proceso es la formación cultural, orientada a que los jóvenes comprendan lo que representan en escena. 

“Aprovechando la estructura de los versos del Congo, busco que ellos entiendan qué es la danza del Congo y de dónde proviene”, explicó Esther Hernández de Soto, asesora cultural. 

Este trabajo pedagógico permite que los integrantes no solo ejecuten una coreografía, sino que reconozcan el valor histórico y simbólico de la danza que interpretan, fortaleciendo su sentido de identidad. 

En barrios del Suroccidente donde muchas veces los jóvenes enfrentan contextos difíciles, la comparsa se ha convertido en un espacio de protección y oportunidad, donde el arte funciona como herramienta de transformación social. 

Cada año, Cipote Alegría sale a los desfiles no solo para mostrar una puesta en escena, sino para demostrar que el Carnaval también es un proceso comunitario que forma personas, construye sueños y preserva memoria. 

La historia de esta comparsa confirma que el Carnaval del Suroccidente no es solo una fiesta, sino un territorio donde la tradición se hereda, se enseña y se vive. 

Redacción: Alejandro Sandoval

Foto: Alejandro Sandoval