viernes, julio 10, 2026 4:10 am

Casa BarranquillaDe vender cocos a técnico en refrigeración: la historia de superación de un aprendiz del SENA

De vender cocos a técnico en refrigeración: la historia de superación de un aprendiz del SENA

por Redacción: Noticias Coopercom

La historia de Leonardo Payares Vanegas es la de miles de jóvenes colombianos que, pese a las dificultades, encuentran en la educación una oportunidad para transformar su vida. Su camino no ha sido fácil, pero sí marcado por la resiliencia, la disciplina y un profundo sentido de responsabilidad familiar.

Nacido en San Cristóbal, Bolívar, su infancia estuvo atravesada por una emergencia que cambió su destino: una inundación lo obligó, junto a su familia, a dejar su tierra y trasladarse a Barranquilla cuando apenas tenía 10 años. En la ciudad terminó su bachillerato y comenzó a trabajar como ayudante de construcción, mientras buscaba alternativas para generar ingresos.

Entre ventas ambulantes de aguacate y guineo, Leonardo encontró en los cocos fríos una fuente estable de sustento. Con este oficio no solo se mantiene, sino que también apoya económicamente a sus padres. “Con esto logro el sustento de mis padres”, afirma.

Sin embargo, su historia dio un giro inesperado gracias a un momento cotidiano. La visita de un técnico que reparaba una nevera despertó en él una curiosidad que pronto se convirtió en propósito. “Veía cómo le metía gas y todas esas cosas… me gustó. Me preguntaba cómo aprender eso. Me dijo: hazte técnico, es lo mejor que hay”, recuerda.

Ese consejo lo llevó a ingresar al SENA Atlántico, donde actualmente cursa el programa Técnico en Mantenimiento en Refrigeración y Aire Acondicionado. Desde entonces, su vida transcurre en una rutina exigente que combina estudio y trabajo.

Leonardo estudia en jornada nocturna, de 9:00 p. m. a 5:00 a. m. Luego descansa unas pocas horas antes de iniciar su jornada laboral. Al mediodía sale a vender cocos, recorriendo barrios bajo el sol hasta entrada la tarde. “Llego a la casa, duermo dos horas, y a las 6 me voy por la orilla del río a comprar los cocos. Regreso a las 10, y a las 12 ya estoy listo para salir a vender”, cuenta.

Detrás de ese ritmo está su principal motor: su familia y su fe. “Cuando uno está con Dios, Dios te da esa fortaleza de levantarte cada día, de salir adelante”, expresa.

Su mayor anhelo es claro: construir la casa de sus padres en su tierra natal. Un sueño que, paso a paso, se acerca con cada jornada de estudio y cada venta bajo el calor del Caribe. “Tengo la esperanza y la confianza en mí mismo que puedo ser mucho mejor y superarme, darle lo mejor a mis padres”, afirma.

Hoy, entre madrugadas y largas caminatas, Leonardo no solo se forma en un oficio técnico. Está edificando un proyecto de vida que honra sus raíces y demuestra que, incluso en medio de la adversidad, es posible abrirse camino hacia un futuro mejor.