Un sueño hecho realidad. Así se reflejó en el rostro de la joven de 16 años, Dilary Selena Paniagua García, una de las 50 admitidos del programa de Medicina de la Universidad del Atlántico, después de cumplir con todos los requisitos.
Desde muy temprano, esta joven estuvo pendiente de la publicación de su alma mater para saber si sería admitida. Sin embargo, recibió la visita en su casa, ubicada en el barrio Nuevo Milenio del municipio de Soledad, del rector de la Universidad del Atlántico, Danilo Hernández, quien le dio la noticia sobre este “regalo de Navidad”.
“Al principio, el rector nos comentó que estaba haciendo una visita a los admitidos. Me empezó a preguntar por qué quería ser médico, qué rol tiene esta profesión en la sociedad, y cuando terminé de contestar sus preguntas, me dijo: ‘Felicidades, has sido admitida a la Universidad del Atlántico. Eres la primera en enterarte’. Me sentí muy feliz, acompañada de mi mamá, ya que esperaba esto con muchas ganas. De pequeña, mi sueño fue ser médica, y cuando me enteré de la convocatoria, me sentí muy afortunada de poder graduarme y tener la oportunidad ese mismo año”, expresó.
Dilary también manifestó su agradecimiento a Dios y al Colegio Metropolitano de Soledad 2000, donde fue forjada por grandes maestros. Allí encontró disciplina y esfuerzo para lograr este anhelo tan esperado, además de alcanzar 418 puntos en las pruebas Saber 11.
“En conjunto con los profesores y compañeros, hicimos un arduo trabajo para lograr estos objetivos”, afirmó Paniagua.
La estudiante aprovechó al máximo su inteligencia y su deseo de estudiar Medicina, a pesar de que las condiciones económicas no eran las mejores para acceder a una carrera profesional tan costosa.
“Cuando mis padres recibieron la noticia, estaban muy emocionados por este logro, fruto del esfuerzo familiar. Incluso, yo estaba considerando otras opciones, ya que en ninguna universidad ofrece becas para esta carrera, que todos sabemos es costosa. Desde pequeña, siempre me llamó la atención esta carrera. Quiero ser cirujana, y al ver la situación de salud tan difícil en el Atlántico, especialmente para las personas de estratos bajos que necesitan servicios de salud, pienso que graduarse como médico es una forma de poner tu conocimiento al servicio de los demás, con mayor vocación”, comentó.
Finalmente, agradeció a la alma mater por ofrecer esta carrera y brindar oportunidades a los jóvenes.
“Sin duda, es un logro muy grande. Es importante que esta universidad dé este paso gigante, no solo para mí, sino también para los otros 50 estudiantes”, concluyó.Escrito y entrevista: Mateo Rueda Gómez
Foto: Uniatlántico
