La Alcaldía de Barranquilla, en una acción conjunta con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), la Comisaría de Familia, la Policía Nacional, Migración Colombia y el Ministerio Público, ejecutó un operativo de protección integral dirigido a la población indígena Yukpa en la carrera 46 con calle 100. La intervención se llevó a cabo en atención a reiteradas denuncias ciudadanas sobre mendicidad y trabajo infantil en la zona, activando los protocolos para el restablecimiento de los derechos de niños, niñas y adolescentes expuestos a situaciones de vulnerabilidad en las vías públicas.

Durante el procedimiento, que tuvo como resultado la remisión de dos menores de edad ante el ICBF, se registraron altercados cuando miembros de la comunidad aborigen agredieron físicamente a efectivos policiales y a tres funcionarios de la Administración Distrital. A pesar de los incidentes, las autoridades recalcaron que el operativo contó con el acompañamiento de entes de control para garantizar el respeto por la diversidad cultural y el enfoque diferencial, actuando en consonancia con el Código de la Infancia y la Adolescencia (Ley 1098 de 2006) y el artículo 44 de la Constitución Política.
El secretario de Gestión Social, Ismael Marín, expresó su preocupación ante la resistencia de la comunidad para acoger la oferta institucional, señalando que, a pesar del acompañamiento psicosocial, alimentario y de salud brindado de forma continua desde 2024, persiste el uso de menores de edad para pedir dinero en las calles. El funcionario explicó que en las vías los adultos llegan a recaudar entre $80.000 y $100.000 diarios utilizando a los niños, habiendo rechazado previamente las alternativas de atención en centros comunitarios ofrecidas por el Distrito para el cuidado de los infantes.
Originarios de la Serranía de Perijá, en la frontera con Venezuela, los miembros del pueblo Yukpa han mantenido una dinámica migratoria pendular hacia Barranquilla durante la última década. Frente a este panorama sociocultural, la Alcaldía ha intentado construir espacios de concertación basados en sus usos y costumbres; sin embargo, la persistencia de la explotación y la mendicidad infantil ha obligado a intensificar los controles de las autoridades para salvaguardar la integridad de la niñez indígena en la capital del Atlántico.
Finalmente, las autoridades distritales reiteraron el llamado a la ciudadanía para abstenerse de entregar limosna en semáforos y puntos críticos como las carreras 46 y 38, el Centro y la localidad Riomar. A través de la estrategia ‘Más Das, Más Quitas’, la administración municipal enfatizó que la entrega de dinero en el espacio público alimenta redes que perpetúan la vulnerabilidad infantil, por lo que continuará reforzando los operativos de control y seguimiento de la mano de las fuerzas de seguridad.
Foto. Alcaldía de Barranquilla
