La masiva intoxicación por el consumo de licor adulterado sigue enlutando a Barranquilla. Las autoridades de salud confirmaron que aumentó el número de víctimas mortales tras la ingesta de alcohol en la zona del mercado público y en barrios cercanos como San Roque y Rebolo, donde varios de los afectados, en su mayoría habitantes de calle, vendedores ambulantes, carretilleros y bicitaxistas, solían frecuentar.
Uno de los últimos fallecimientos reportados ocurrió en el Nuevo Hospital de Barranquilla. Una persona llegó pasadas las 7 de la noche en estado crítico y, pese a los esfuerzos médicos, murió poco después. Otro deceso confirmado fue el de Pedro Pablo Caraballo, quien permanecía en la Unidad de Cuidados Intensivos, sin que los galenos pudieran salvarle la vida.
Actualmente, otras cuatro personas continúan internadas en la UCI de ese centro asistencial, mientras las autoridades sanitarias insisten en las medidas de prevención ante el riesgo de más intoxicaciones por la distribución de licor adulterado en la zona.
De acuerdo con las primeras indagaciones, el primer fallecido fue Nicolás Manuel Medrano, quien ingresó al Hospital a las 4:30 de la madrugada del martes y murió apenas una hora después. Las autoridades revelaron que Medrano no solo habría consumido el producto, sino que también lo preparó y lo distribuyó en el sector de El Boliche, lo que desencadenó la emergencia.
Entre las víctimas fatales también figuran Helmot Enrique Escolar, José Felipe Crespo Ortiz y Emiro Alberto Miranda, todos vinculados a la actividad informal en el centro de la ciudad.
La tragedia no solo golpea a la ciudad, sino también a los hogares que hoy lloran a sus seres queridos. Nuri Mercedes Polo, madre de José Felipe Ortiz, relató con dolor el momento en que recibió la noticia.
“Me llamaron que estaba en el hospital de Barranquilla, pero llegó ya sin vida. A las seis de la tarde. Él vivía en mi casa, iba y venía, siempre buscándose la vida. Era soltero, iba a cumplir 40 años en diciembre. Era el último de cinco hermanos, a él lo conocían como ‘Hito’ en El Boliche, todo el mundo lo quería. Siempre lo recordaré por su alegría, por cómo me decía que yo vivía en mi ‘vacile’ y se reía conmigo”.
Otro testimonio lo ofreció la familia de Ever Miranda Orozco, un hombre de 56 años que también perdió la vida tras ingerir el licor adulterado. Según su hijastra, fue encontrado sin vida en la cama de su vivienda, luego de que sus allegados forzaran la puerta al ver que no respondía.
“Él estaba allí muerto y al lado encontraron una botellita de Bigcola que contenía alcohol. Creemos que falleció en la madrugada porque cuando lo hallaron tenía espuma blanca en la boca. Lamentablemente ya no hubo nada que hacer”, contó entre lágrimas.
Ever, conocido en el sector como el “Negro Ever”, dedicó toda su vida al oficio de polarizar vidrios de vehículos, primero en San Andresito y luego en la calle 38 con carrera 43. “Era un hombre alegre, nunca tuvo problemas con nadie, pero desde hace unos años se había entregado al alcohol. No dormía en la calle, tenía su familia, y siempre lo apoyamos, pero esta vez fue demasiado tarde”, agregó su hijastra.
Las autoridades de salud y de policía avanzan en las investigaciones para determinar la procedencia exacta del licor y contener la emergencia. Mientras tanto, la ciudad permanece en alerta ante la posibilidad de que más personas hayan adquirido y consumido el producto mortal.
Cada nuevo nombre que se suma a la lista de víctimas confirma la magnitud de una tragedia que se expande desde el corazón del mercado público de Barranquilla y que hoy deja a varias familias sumidas en el dolor y la incertidumbre.
Redacción: Alejandro Sandoval
