En los últimos meses, el Distrito ha emprendido una estrategia de intervención artística que va desde los callejones del barrio El Prado, pasando por los mercados tradicionales de la calle 30 y la recién bautizada avenida Shakira (calle 72), hasta llegar a sectores populares como el barrio Rebolo.
Ana María Aljure, gerente de Ciudad, destacó que la capital del Atlántico ha ganado lugares para estas muestras de talento: “Una ciudad también se transforma cuando protege su historia, impulsa a sus artistas y convierte sus barrios en espacios de encuentro cultural, identidad y oportunidades”.
En ese sentido, resaltó que hoy son más de 12.000 metros cuadrados de arte urbano que narran quiénes somos a través de galerías a cielo abierto que engalanan toda Barranquilla. Entre ellas, destacan las de Barrio Abajo y el Gran Bazar.
Para la administración distrital, ha sido clave el valor de compartir esta experiencia con la gente que vive y transita diariamente por los barrios, pues son las muestras de talento que se plasman en murales, calles y fachadas las que ahora reflejan la cotidianidad de cada espacio: “Esto va mucho más allá de pintar unas paredes. Es el resultado de meses de trabajo y cocreación entre la Alcaldía y la comunidad. Escuchamos las historias, identificamos símbolos y personajes”.
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