sábado, julio 11, 2026 1:42 am

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El fantasma del ‘Cococho’ vuelve a cobrar vidas en El Boliche

por Redacción: Noticias Coopercom

La tragedia por el consumo de licor adulterado en Barranquilla sigue creciendo como una herida abierta que revive viejos fantasmas. Las autoridades confirmaron que ya son nueve las víctimas mortales y, con cada nombre que se suma a la lista, la ciudad revive recuerdos amargos de intoxicaciones masivas que marcaron épocas pasadas. 

Los dos últimos cuerpos fueron hallados en los barrios Rebolo y San Roque, en el corazón del suroriente barranquillero. Aún permanecen sin identificar, pero la escena se repite. Hombres sin vida tras ingerir alcohol en condiciones precarias, en esta ocasión en el sector conocido como El Boliche, en la calle 29 con carrera 39, un punto del centro de la ciudad que se convirtió en el epicentro de la tragedia. 

Hasta el momento, las autoridades han logrado identificar a cuatro de los fallecidos como, Nicolás Manuel Medrano, Helmot Enrique Escolar, José Felipe Crespo Ortiz y Emiro Alberto Miranda. La lista crece con el paso de las horas, mientras otros permanecen en estado crítico, enfrentando complicaciones clínicas severas. 

Agustín Guerrero, médico toxicólogo consultado por Noticias Coopercom, explicó que los pacientes llegaron a los hospitales en estado de coma, con alteraciones metabólicas propias de una intoxicación por metanol. “Presentaban acidosis metabólica severa, una condición grave que compromete el sensorio y afecta órganos vitales como el cerebro, la retina y el nervio óptico”, detalló. 

El especialista recordó que este no es un episodio aislado en la historia de Barranquilla. En 1989, un licor clandestino conocido como ‘Cococho’ dejó 21 muertos y 10 sobrevivientes, de los cuales cinco quedaron ciegos. Años más tarde, en 2004, el Día de las Madres se tiñó de luto cuando 59 personas resultaron intoxicadas, 19 murieron y casi 30 quedaron con secuelas irreversibles en la vista. “El patrón se repite y lo más preocupante es que el licor adulterado sigue circulando, camuflado en botellas plásticas de agua o en presentaciones improvisadas que ocultan su verdadera concentración”. 

Las autoridades de salud del distrito insisten en que desde hace años existen campañas para prevenir el consumo de este tipo de bebidas, lo que había reducido notablemente los casos. Sin embargo, reconocen que las mafias dedicadas a la producción clandestina se las ingenian para evadir los controles. La práctica de adulterar no siempre implica el uso de metanol, pues a veces se mezcla licor de mayor precio con uno más barato o se le añaden colorantes y saborizantes. Pero cuando entra en escena el alcohol de madera reconocido por su uso industrial, el resultado suele ser letal. 

Hoy Barranquilla vuelve a vivir una pesadilla que parecía cosa del pasado. Mientras la policía continúa las investigaciones para ubicar los centros clandestinos de producción y dar con los responsables, las familias de las víctimas lloran en silencio y la ciudad entera revive la angustia de esas intoxicaciones que dejaron huellas imborrables. 

Redacción: judiciales