Los vientos y las lluvias del huracán destruyeron estructuras y causaron inundaciones, augurando una larga recuperación.
Las zonas sur y suroeste de Puerto Rico recibieron ayer el impacto directo del huracán Fiona, cuyo ojo tocó tierra entre Lajas y Cabo Rojo, destruyendo estructuras con vientos en ráfaga de hasta 103 millas por hora y provocando inundaciones y deslizamientos de terreno por la acumulación de entre ocho y 13 pulgadas de lluvia, en lo que ya se perfila como una catástrofe de multimillonarias pérdidas.
Fiona, cuyos efectos se sintieron en todo Puerto Rico y auguran una larga recuperación, también causó un apagón general, deterioró las condiciones marítimas y dejó, al menos, 1,325 refugiados, una cifra que amenazaba con aumentar anoche.
Debido a la crecida de ríos, cientos de personas fueron desalojadas y rescatadas, tanto por la Guardia Nacional como por autoridades municipales, en pueblos como Caguas, Cayey, Maunabo, Yabucoa, Salinas, Guayama y Bayamón, entre otros.
En Utuado, familias quedaron incomunicadas por el colapso de dos puentes; y a través del país, decenas de carreteras permanecían intransitables por derrumbes y árboles y postes caídos.
El gobernador Pedro Pierlusi informó que, a partir de hoy, iniciará el análisis de daños, con la expectativa de tener un cuadro detallado los próximos días.
Fuente: El Nuevo Día de Puerto Rico
