El robo de motocicletas sigue siendo un problema en Barranquilla, aunque las cifras muestran una reducción frente al año pasado. Entre enero y agosto de 2026 se han reportado 482 hurtos de motocicletas en la ciudad, mientras que durante el mismo periodo de 2025 fueron registrados 747 casos.
La diferencia representa una disminución del 35,4 %, pero detrás de los números permanece una preocupación para quienes utilizan este vehículo a diario: las motocicletas continúan siendo un objetivo para grupos dedicados al hurto y, según las autoridades, no necesariamente terminan siendo utilizadas para movilizarse.
Una de las principales motivaciones estaría en el mercado ilegal de repuestos. Las investigaciones señalan que algunas estructuras buscan motocicletas de modelos de alta circulación y bajo cilindraje porque sus piezas tienen una demanda considerable en el mercado de segunda mano.
En ese escenario aparecen diferentes modalidades. Algunas víctimas son interceptadas mientras se movilizan por sectores con poca iluminación o escaso tránsito, mientras que en otros casos las motocicletas son sustraídas cuando permanecen estacionadas en terrazas, viviendas u otros lugares.
Una de las investigaciones más recientes llevó a la Policía Metropolitana de Barranquilla hasta una estructura denominada ‘Los Tomy’, señalada de participar en robos de motocicletas mediante atracos.
Pero no todos los objetivos están siendo motocicletas convencionales. El crecimiento de las motos y bicicletas eléctricas también las habría convertido en un nuevo blanco para los delincuentes.
Un caso ocurrió el pasado 4 de septiembre, cuando varias personas ingresaron durante la madrugada a una bodega ubicada en el corregimiento La Playa, en Barranquilla. De acuerdo con la información conocida por las autoridades, los responsables forzaron la cerradura y sacaron 23 motocicletas eléctricas, que posteriormente fueron cargadas en un camión.
El antecedente muestra que el fenómeno también puede pasar de los robos individuales a acciones dirigidas contra establecimientos donde se almacenan varias unidades.
A esto se suma el caso de ‘Los Plumillas’, estructura desarticulada por la Policía en agosto. Ocho personas fueron capturadas y, según las autoridades, entre ellas acumulaban 48 anotaciones judiciales por hurto.
En este caso, la modalidad investigada era diferente: los delincuentes utilizaban herramientas para forzar cerraduras y sustraer motocicletas estacionadas en terrazas u otros espacios.
Así, aunque el número de hurtos registra una reducción, las autoridades mantienen la alerta sobre un delito que tiene detrás un mercado que va más allá del vehículo robado. La motocicleta puede terminar desarmada, convertida en repuestos o, como muestran los casos recientes, ser reemplazada por nuevos objetivos como las motos y bicicletas eléctricas.
Redacción: Alejandro Sandoval
