En un contexto marcado por recientes hechos de violencia que han generado inquietud entre los ciudadanos, Barranquilla se prepara para vivir la Semana Santa con un amplio despliegue de seguridad que busca garantizar la tranquilidad tanto de residentes como de visitantes. Las autoridades anunciaron que más de 1.200 uniformados estarán en las calles, en una estrategia que intenta responder al clamor ciudadano frente al aumento de delitos en distintos sectores de la ciudad y su área metropolitana.

El plan contempla la presencia de la fuerza pública en iglesias, centros comerciales, parques, vías principales y puntos turísticos de alta afluencia. Lugares emblemáticos como el Gran Malecón del Río, la Ventana al Mundo, el Ecoparque Ciénaga de Mallorquín y Puerto Mocho tendrán vigilancia reforzada, teniendo en cuenta el alto flujo de personas que se movilizan durante esta temporada.
Dentro de la estrategia también se encuentra el denominado plan iglesias, con acompañamiento en celebraciones religiosas, así como operativos en terminales de transporte y el aeropuerto, donde unidades especializadas en turismo e infancia y adolescencia estarán verificando el cumplimiento de normas y previniendo situaciones que afecten a viajeros, especialmente menores de edad.
A la par, se activarán patrullajes permanentes durante las 24 horas del día en distintos barrios para prevenir el hurto a residencias, una de las preocupaciones recurrentes durante temporadas vacacionales. Estas acciones estarán apoyadas por redes de participación ciudadana, con el fin de fortalecer la comunicación entre la comunidad y las autoridades.
Otro de los frentes clave será la prevención de delitos como la extorsión, el contrabando y el hurto en todas sus modalidades, con controles en establecimientos abiertos al público y zonas comerciales. Además, en coordinación con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, se desarrollarán campañas para prevenir la explotación sexual y comercial de niños, niñas y adolescentes en el contexto del turismo.
En cuanto a la movilidad, se instalarán tres puestos de control en las entradas y salidas de la ciudad, con el objetivo de garantizar la seguridad vial y reducir el riesgo de accidentes durante los desplazamientos masivos. Asimismo, se implementarán caravanas de seguridad que recorrerán las diferentes localidades de Barranquilla y su área metropolitana, reforzando la presencia institucional en sectores priorizados.
Aunque este despliegue busca generar confianza, la expectativa de la ciudadanía está puesta en que las medidas sean efectivas frente al panorama actual de inseguridad. La Semana Santa, tradicionalmente asociada a la reflexión y el descanso, llega este año bajo un fuerte operativo que intenta devolver la sensación de calma en una ciudad que sigue pidiendo resultados en materia de seguridad.
Redacción: judiciales
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