Concluye julio de 2025, un mes marcado por un fuerte contraste entre los discursos institucionales y la realidad violenta que sacude al departamento del Atlántico. Mientras diversos medios registraron 239 titulares judiciales a lo largo del mes, una parte significativa de estos reflejaba un aparente viraje en el enfoque de las autoridades frente a la criminalidad.

Incluso, se vivió una breve tregua pues durante tres días consecutivos no se registraron homicidios por sicariato en Barranquilla. Pero el optimismo se desmoronó abruptamente. Una nueva ola criminal dejó 19 víctimas en pocos días, todas asesinadas bajo el mismo patrón repetido hasta el cansancio: sicarios en motocicleta.
El desborde de violencia se dio a pesar de los esfuerzos institucionales. Según cifras oficiales, en los primeros siete meses del año, la Policía Metropolitana de Barranquilla reportó más de 4.300 capturas, mientras que otras 2.000 detenciones se realizaron en el resto del departamento.
También se reportaron 127 capturas en golpes directos contra estructuras criminales, con incautación de armamento de alto calibre y la detención de cabecillas. Sin embargo, los resultados operativos no evitaron que julio cerrara con 78 muertes violentas en el Atlántico, una cifra que supera los registros de los dos años anteriores para el mismo mes.
La violencia letal se concentró principalmente en el Área Metropolitana de Barranquilla, donde ocurrieron 68 de los 78 homicidios del mes. En el Distrito de Barranquilla se registraron 39 casos. 15 en la localidad Suroccidente, 12 en Suroriente, 7 en la Metropolitana, 4 en el Norte-Centro Histórico y 1 en la localidad Riomar.
En Soledad se reportaron 26 muertes violentas, en Malambo 4 y en Puerto Colombia 1. En el resto del departamento se contabilizaron 5 homicidios en Sabanalarga y 1 en cada uno de los municipios de Suan, Manatí y Baranoa.
Los registros también evidencian una concentración de la violencia en sectores históricamente golpeados por el crimen organizado. En Barranquilla, los barrios El Bosque, La Paz, Nueva Colombia, Los Olivos, Rebolo, San Roque, Bellarena, Malvinas, La Sierrita, Villanueva, Centro y la Avenida de las Torres siguen siendo escenarios de muerte.
En Soledad, los sectores más afectados fueron Gaviotas, Las Colonias, La Bonga, Cachimbero, Vistahermosa, La Fe y Ciudad Bolívar. En este último, dos menores afrocolombianos fueron asesinados mientras trabajaban, presuntamente a manos de bandas extorsionistas.
Durante el mes, cuatro mujeres fueron asesinadas, tres de ellas por sicarios y una por bala perdida. Con estos crímenes, el número de mujeres víctimas de homicidio en 2025 asciende a 41 en todo el departamento, reflejando una preocupante tendencia de violencia de género en contextos de criminalidad urbana.
El análisis comparativo de los últimos tres años evidencia una tendencia creciente de homicidios en julio. En 2023 se registraron 59 muertes violentas, en 2024 fueron 68 y en este julio de 2025, 78 casos. Además, al cierre del mes, el acumulado total de víctimas por violencia en lo que va del año asciende a 529, de las cuales 465 corresponden al Área Metropolitana de Barranquilla y 287 a la capital del departamento.
A pesar de los discursos sobre sometimientos, capturas, desarticulación de bandas y futuras mesas de diálogo, los hechos demuestran que la violencia sigue ejerciendo su dominio en barrios enteros. Los grupos armados imponen sus reglas, disputan rentas ilegales y siguen cobrando vidas, mientras buena parte de la ciudadanía observa con escepticismo los anuncios oficiales que no logran interrumpir la muerte.
Redacción: judiciales
