La tambora suena, la flauta de millo marca el paso y las parejas se encuentran en medio del galanteo. La cumbia vuelve a ser protagonista este 20 de septiembre, una fecha dedicada a reconocer a quienes han convertido esta expresión del Caribe colombiano en una tradición que pasa de generación en generación.
El Día del Cumbiambero nació en 2012 por iniciativa de Gabriel Marriaga, entonces director de El Cumbión de Oro y quien posteriormente fue Rey Momo del Carnaval de Barranquilla 2025. La propuesta contó con el respaldo de hacedores como Soley Del Castillo, directora de la Cumbiamba del Carajo; Martha Moreu, directora de La Misma Vaina; Jorge Jimeno, músico tradicional, además de otros directores de cumbiambas vinculadas al Carnaval.
La efeméride surgió como un espacio para exaltar a músicos, bailarines, directores y demás hacedores que han dedicado parte de su vida a mantener viva la cumbia y los conocimientos que existen detrás de ella.
“La cumbia representa la triétnia, un culto a nuestra cultura, a lo que somos, a la herencia ancestral de nuestra región y nuestra fiesta”, expresó Marriaga.
Para el director, hablar de cumbia no es solamente hablar de una danza. También significa reconocer las historias, saberes y tradiciones que se encuentran detrás de cada movimiento y de cada instrumento.
“En el Caribe somos hijos de una misma madre, esa madre es la cumbia”, afirmó.
La importancia de esta expresión también trasciende las celebraciones del Carnaval. La cumbia forma parte de las manifestaciones culturales asociadas a la identidad del Caribe colombiano y está incluida entre las 13 danzas patrimoniales documentadas en el expediente de la Unesco que sustentó la declaratoria del Carnaval de Barranquilla como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Actualmente, 42 cumbiambas inscritas en el Carnaval mantienen vivo este legado durante la fiesta, llevando a las calles el sonido de la tambora y la flauta de millo, mientras bailarines recrean con elegancia y galantería una expresión nacida del encuentro de herencias africanas, indígenas y españolas.
Por eso, celebrar el Día del Cumbiambero es también mirar hacia quienes están detrás de la danza. Hombres y mujeres que conservan los saberes de sus mayores, los enseñan a nuevas generaciones y hacen de la cumbia un espacio de memoria, identidad y encuentro.
Porque mientras haya una tambora sonando, una flauta de millo marcando el ritmo y una pareja bailando al compás de la cumbia, la tradición seguirá diciendo presente en el Caribe. ¡juepajé!
Redacción: Alejandro Sandoval
