En el municipio de Luruaco, la tradición de la arepa de huevo no solo se mantiene viva por su sabor, sino también por las historias de mujeres que han encontrado en este plato típico una forma de salir adelante.
Una de ellas es María del Socorro, una matrona que desde niña aprendió los secretos de este oficio y que hoy sigue llevando a su mesa el sustento de su familia.
“Esto me nació porque mi abuela fue una de las primeras señoras que hizo arepas en Luruaco. Desde muy pequeña, cuando tenía 8 años, me iba hasta la mesa a ayudarla a despachar, hasta que me fui iniciando y me atreví a hacerla; yo misma me fui bandeando no solamente con la arepa, sino con otros fritos”, cuenta del Socorro a www.noticiascoopercom.co
Han pasado más de cinco décadas desde que empezó a preparar este alimento que se convirtió en parte de su vida. Su jornada comienza cuando la mayoría aún duerme: desde la medianoche se levanta para amasar, preparar y freír las arepas que venderá durante la madrugada.
“Hace más de 50 años me encuentro haciendo esta labor. Desde los 12 o 13 años ya ejercía eso. Me levanto todos los días, desde las 12 de la noche en día de semana haciendo las arepas; a la 1:30 empiezo a vender hasta las 12 del mediodía y con ayuda de mi hermana que retoma en la tarde hasta horas de la noche”, relató.
Para María del Socorro, la arepa de huevo representa mucho más que un alimento tradicional. Entre madrugadas, esfuerzo y dedicación, este oficio se convirtió en el respaldo económico de su hogar y en una herencia que aprendió desde su familia.
“Siempre pasamos momentos difíciles con las ventas y eso, pero se supera, porque gracias a la arepa de huevo he sacado a mi familia adelante. Tengo un apartamento que lo hice, como dice uno en los pueblos, a costilla de la arepa de huevo y ese es mi sueldo”, afirma.
Hoy, mientras continúa preparando cada arepa con la misma dedicación de sus primeros años, María del Socorro es reflejo de esas mujeres que han convertido la cocina tradicional en una fuente de trabajo, orgullo y resistencia cultural en Luruaco.
