Hoy, el Cumbiódromo de la Vía 40 volvió a convertirse en el epicentro del desfile más emblemático del Carnaval de Barranquilla: la Batalla de Flores 2026. Bajo el concepto “Río de Emociones”, el espectáculo rindió homenaje al colorido de la fiesta como un gran río vivo donde confluyen la belleza, la majestuosidad, la tradición, el frenesí y la alegría barranquillera.

En el marco de los 35 años del Cumbiódromo, la Batalla de Flores latió con una puesta en escena monumental: diez bloques temáticos, 73 grupos folclóricos, 180 disfraces individuales y colectivos, 18 carrozas y 59 tráileres musicales que exaltaron las expresiones más representativas de la tradición. A ellos se sumaron cerca de 39 orquestas y artistas en vivo, para un total aproximado de 14.000 danzantes que llenaron de ritmo y movimiento los cuatro kilómetros de recorrido. También participaron la Banda de Baranoa, las Casas Distritales de Cultura y se rindió homenaje a los Cabildos de Cartagena por su aporte histórico a la fiesta.
La reina del Carnaval, Michelle Char Fernández, desfiló en su carroza Regina Imperatrix, liderando este río simbólico de tradición y cultura.
El espectáculo exaltó la fuerza ancestral de las danzas, los sonidos de flautas y tambores, la fantasía y el color, consolidando este primer gran evento como una experiencia sensorial de alto impacto.
La empresa Floristería Flor de Liz fue la encargada de la decoración con flores naturales de la espectacular carroza. Lo hermanos Rivera y su equipo de trabajo fueron los encargados de dar el toque espectacular la carruaje.

La música tuvo un papel protagónico con artistas y agrupaciones como Carlos Vives, Elder Dayán, Martina La Peligrosa, Checo Acosta, Mr. Black, Dragón y Caballero y La Factoría, entre otros invitados especiales que aportaron diversidad sonora y energía al desfile.
Los reyes del Carnaval de los Niños, Sharon Acosta y Joshua Ortiz, brillaron exaltando el semillero de la tradición, mientras que el Rey Momo, Adolfo Maury, director del Congo Grande de Barranquilla —la danza más antigua del Carnaval con 150 años de historia— desfiló escoltado por su agrupación, una de las grandes homenajeadas de esta edición.
La jornada contó con un robusto dispositivo logístico que garantizó el orden y la seguridad de los asistentes, con operadores de organización y control de aforos, personal de seguridad y acompañamiento de organismos de socorro, fortaleciendo la experiencia de un desfile que volvió a demostrar la magnitud cultural, artística y patrimonial del Carnaval.
