La reina Michelle Char Fernández encabezó la procesión, guiando el adiós de Joselito con paso firme y mirada nostálgica. A su lado desfilaron el rey Momo Adolfo Maury, los reyes del Carnaval de los Niños y la Reina Popular 2026, Gicel Vega, en una estampa que condensó la diversidad y la fuerza simbólica de la celebración.
La soberana lució el traje “El luto es venganza”, una propuesta diseñada por estudiantes del programa de Diseño de Modas de la Universidad Autónoma del Caribe. La creación mezcló dramatismo y elegancia, convirtiéndose en una declaración estética que honró la tradición desde una mirada joven y académica. No fue solo un vestuario, fue una narrativa visual que acompañó el último acto del Carnaval.
Mientras el féretro simbólico avanzaba entre música y letanías, el público se sumaba al ritual. Algunos gritaban que no se fuera, otros prometían esperarlo el próximo año. Joselito, como siempre, murió después de vivirlo todo, agotado de tanta parranda, dejando tras de sí cenizas cargadas de memoria.
El Carnaval llegó a su último suspiro y Adolfo Maury decidió despedirse a lo grande. En el cierre de la fiesta, el Rey Momo del Carnaval de Barranquilla 2026 salió a las calles con un vestuario cargado de simbolismo y sentimiento titulado “La Viuda Grande”, una propuesta que rinde homenaje a las tradicionales viudas que cada año lloran la muerte de Joselito Carnaval.

Fiel al espíritu irreverente y libre de la fiesta, Maury rompió esquemas al asumir este personaje icónico, demostrando que el carnaval es escenario de juego, sátira y expresión sin etiquetas. Con su atuendo, no solo evocó la nostalgia del adiós, sino también la alegría que acompaña el ritual colectivo de despedir la celebración más importante de la ciudad.
“La Viuda Grande” representa esa mezcla de tristeza y jolgorio que marca el final de las carnestolendas. Es el llanto exagerado y teatral por la partida de Joselito, pero también la certeza de que la fiesta volverá el próximo año. Con esta puesta en escena, el Rey Momo exaltó a quienes mantienen viva esta tradición popular que cada martes de Carnaval se toma barrios y avenidas.

El recorrido inició en la calle 84 y continuó por la carrera 54, en el tradicional desfile de cierre, donde el público acompañó entre aplausos, risas y fotografías. La jornada culminará en la Casa del Carnaval, donde Adolfo Maury pondrá punto final a su reinado.
Entre lágrimas simbólicas y carcajadas colectivas, el Rey Momo se despide dejando una imagen que resume el espíritu del Carnaval, un final que no es despedida definitiva sino la antesala de un nuevo comienzo festivo.
Redacción: Alejandro Sandoval
Foto: cortesía
