La noche más esperada de su carrera no le pesó. ‘Lucho’ abrazó el escenario mundialista y fue la figura del triunfo colombiano ante Uzbekistán.
Luis Díaz fue caos. La clase de caos creativo que Vincent Kompany ha descrito respecto a él en Alemania. Ante una defensa uzbeka organizada, la clave fue la rebeldía del debutante colombiano que no parecía serlo. Si ayer cuestionaban a Néstor Lorenzo sobre la preparación mental del futbolista previo a un partido tan importante, hoy queda claro que acertó en el diagnóstico de ‘Lucho’ cuando dijo que jugaría con “el sueño del pibe” por delante.
Aún antes de la brillante asistencia que puso para el gol de Daniel Muñoz que abrió el marcador, Díaz ya se había anunciado con un disparo cruzado que el uzbeko Yusupov agradeció que pegó en el palo. Algunos ahogaron el grito en la tribuna, pero solo esperaron un poco más para volver a festejar a Colombia en una Copa Mundial de la FIFA™.
Para entonces, los más de 80,000 aficionados que pintaron de amarillo el Estadio Ciudad de México ya coreaban a Luis, muchos de ellos lo honraron luciendo su nombre en la espalda, ese que se ha convertido en el símbolo de la esperanza de hacer historia. Y en su primera noche no falló a la expectativa. Cuando Colombia acababa de recibir el duro golpe del empate por conducto del promisorio Fayzullaev, Díaz llamó a la calma, y al mismo tiempo a la locura, con su primer gol mundialista. Un disparo cruzado que agónicamente entró a las redes.
“¿Te sorprende?”, respondió ‘Cucho’ Hernández entre risas cuando le preguntaron por la actuación de Luis Díaz. “Pasó lo que tenía que pasar. ‘Lucho’ es clase mundial. Juega como si estuviera en el patio de su casa, tiene una confianza increíble”, añadió.
No fue inesperado. Colombia volvió a apoyarse en el desequilibrio de su extremo izquierdo, el futbolista que más ventajas genera en el uno contra uno. Se asoció una y otra vez con Mojica para atacar ese sector y buscar a Suárez en el área, y apareció cuando el partido necesitaba una solución.
Sus compañeros confían en él y él confía en sí mismo para asumir responsabilidades dentro de un equipo que ha encontrado equilibrio: “Este Mundial es súper especial para mí. Tengo que trabajar duro, tengo que encaminar a este grupo, junto a los que tienen más experiencia, y tratar de llevar por el mismo camino a los que no la tienen”, dijo tras su gran noche.
En la víspera del debut, Néstor Lorenzo también le había brindado el espaldarazo al hombre que llegaba señalado como el elemento capaz de marcar diferencias. Habló de un jugador obsesionado con la mejora: “No puede vencer la tentación de estar con la pelota en los pies”. Y sobre todo, destacó su madurez para convivir con la presión, la misma que ha sabido superar en los momentos más difíciles y en las etapas de menor producción goleadora.
Pero hay mucho más que fútbol detrás de una actuación como esta. Los últimos años han puesto a prueba a Díaz de distintas maneras, pero también han moldeado a un futbolista dispuesto a afrontar cualquier desafío de frente. Las mejores noticias las dejó él mismo en la cancha: se convirtió en un dolor de cabeza para los rivales y, ante los micrófonos, aseguró: “Hoy en día estoy en mi mejor momento”.
“Es un privilegio tenerlo de nuestro lado colombiano, se disfruta verlo jugar”, lo elogió Jáminton Campaz, uno de los revulsivos que aportó en la victoria. Esta es la versión de Luis Díaz que Colombia insistirá en aprovechar y que, como recordó ‘Cucho’ Hernández, el resto del equipo tiene la tarea de “rodear”.
